Ratas!

Ayer tuve que bajar la basura por segunda vez desde que estoy viviendo en The Tannery. No me tocaba a mi, pero Emily, mi compañera de piso sueca, no estaba muy segura de querer hacerlo ella. El porqué os lo explico en un volao.

La residencia no está mal del todo. Parece bastante nueva, los electrodomésticos están en buen estado y las habitaciones están bien. Cada inquilino tiene su propio cuarto de baño, pequeño e incómodo pero tuyo propio al menos. Además, tengo internet de gorra y desde hace un par de semanas funciona la televisión por satélite que hay en un salón común y puedo ver el canal internacional de televisión española. Aunque lo de la tele es lo de menos. Ya veía poco la tele en España, pero desde que estoy aquí, habré visto tres horas de televisión en total (contando que dos fueron en casa de Ixra en Milton Keynes).

Como habréis podido imaginar, la cocina es compartida. Y una cosa que pasa en las cocinas compartidas es que el cubo de basura se llena a una velocidad mayor de lo normal. De hecho la velocidad crece de manera directamente proporcional con el número de inquilinos.

Un día hará unas tres semanas decidí que ya había que bajarla, así que me enteré de donde había que llevarla y para allá que fui. Debajo de los cuatro bloques de pisos, hay como una especie de sótano/garage/patio donde tienen unos 20 contenedores de basuras puestos asín… todos en fila. A unos metros, están aparcados los pocos coches que hay en verano en el edificio. Para acceder a este sitio, cruzas el patio interior y bajas por unas escaleras metálicas. Según estaba bajando, sentí que algo se movía por todas partes. No alcanzaba a ver nada todavía, así que no le di importancia. Continué avanzando escaleras abajo mientras mi campo de visión se iba haciendo más y más grande y podía ver cada vez más espacio del sótano. Cuando había bajado el último peldaño, ya no me quedaba ninguna duda. Estaban ahí!! delante de mis narices!! Grises y enormes!!

Calculo que me dio tiempo a ver unas 15 ratas moviéndose por todo el garage, que no es mucho más grande que una cancha de baloncesto. Las había que corrían huyendo de mi recorriendo toda la explanada en un segundo, a una velocidad asombrosa. Las había que no se movían demasiado y se quedaban mirando, como esperando un poco a ver qué hacía yo en lugar de huir. Otras dos, estaban literalmente trepando por una rejilla metálica haciendo un asquerosísimo ruido de garras contra metal y por último cuatro de ellas me miraban desafiantes desde una diminuta mesa, sentadas en cuatro sillas e iluminadas por un flexo mientras jugaban al poker y fumaban, en una esquina del habitáculo.

Me quedé petrificado. Siempre había pensado que no tenía miedo a las ratas, pero ahora entiendo que lo pensaba porque nunca había visto algo así. Hacía nada que había terminado de leer 1984 y en ese libro, el protagonista siente odio y pánico por las ratas. En uno de los últimos pasajes del libro, se describe muy detalladamente cómo utilizan ratas para torturarle del modo más cruel. En otras partes de la obra, se describe como algunos niños de los barrios más pobres de la ciudad en la que transcurre la historia son devorados por las ratas en plena calle y justo esos pasajes me vinieron a la cabeza en ese preciso instante.

Lo peor estaba por llegar. Durante tres o cuatro segundos no me moví. Me miré a los pies y me di cuenta de que había bajado en chancletas de piscina. En ese instante imagine que si una sola de esas mierdas con patas me rozaba un pie, me moriría allí mismo y ya no sufriría mientras me devoraban.

Retomé las riendas de la situación. Los contenedores estaban a unos 4 metros de mi. Las ratas habían huido. Ya sólo podía ver a las que estaban más lejos. Así que me decidí a caminar hacia los contenedores, encontrando para mi regozijo que el más cercano a mi tenía la tapa levantada. Me acerque lo suficiente para asegurarme de no fallar y encesté la bolsa de basura en él desde un par de metros de distancia. Pensé que esto sería una buena idea, porque me ahorraba tener que caminar hasta el grupo de contenedores que sin duda sería donde más ratas había. Pero no fue tan buena idea.

Según cayó la bolsa en el fondo del contendor, tres cachazo de ratas = mierdas con patas, salieron corriendo descontroladas desde debajo del mismo, espantadas por el golpe. Una iba tan descontrolada, que casi cruza por debajo de mis piernas. Afortunadamente en el último momento se desvió y continuó corriendo descontrolada hacia otra parte. No puedo señalar con exactitud hacia donde, porque yo ya estaba corriendo y saltando despavorido en pos de las escaleras, con un repelussss que te cagas!. Salté los peldaños de tres en tres… y por fín quedé a salvo un piso más arriba en el patio interior.

Por eso cuando anoche Emily se disponía a bajar la basura, se le podía notar cierto nerviosismo. James, otro compañero de piso, enseguida le advirtió de que había ratas. Ella ya lo sabía, y confesó que por eso estaba nerviosa. Me ofrecí a bajar la basura en su lugar y aunque al principio me dijo que no, dos minutos más tarde todavía no se había decido y finalmente vino a pedirme que la acompañara. Le dije que no hacía falta, que ya lo hacía yo y así lo hice momentos después. La operación fue similar a la vez anterior, pero esta vez iba calzado y no permanecí en el sótano más de tres segundos. Fue bajar, tirar la bolsa y echar a correr mientras veía ratas moverse por el rabillo del ojo.

Ya puedo declarar oficialmente que tengo miedo a las ratas!!

6 Comments

  • Orwell
    August 2, 2005 - 3:54 pm | Permalink

    ‘You asked me once,’ said O’Brien, ‘what was in Room 101. I told you that you knew the answer already. Everyone knows it. The thing that is in Room 101 is the worst thing in the world.’

  • Anonymous
    August 2, 2005 - 4:13 pm | Permalink

    Teoooooo… vuelve, te echamos de menos. grex

  • Nostromo
    August 2, 2005 - 11:57 pm | Permalink

    Teo, ¿compañera de piso “sueca”? Eso no lo habias dicho.
    Me estoy pensando irme ahora mismo alli.

  • Teo
    August 3, 2005 - 1:07 am | Permalink

    Bueno, Emily no cumple con el estereotipo que, gracias a Esteso y Pajares, tenemos en España de las suecas. Pero es muy maja…

  • Iván
    August 3, 2005 - 10:57 am | Permalink

    No es sólo Pajares y Esteso. Ese estereotipo existe! Doy fe!

  • Anonymous
    August 3, 2005 - 9:11 pm | Permalink

    El estereotipo existe, es cierto. Sólo hace falta meter sueca en Google Images

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