Monthly Archives: January 2006

Varios

Soy Superman

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Superman


85%
The Flash


80%
Spider-Man


65%
Wonder Woman


63%
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53%
Robin


45%
Green Lantern


35%
Batman


35%
Iron Man


25%
Hulk


15%
Catwoman


10%
You are mild-mannered, good,
strong and you love to help others.

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Esto si que ha sido una buena noticia y no sacar 81% en este otro test, qué triste… en el fondo soy uno de ellos.

Humor Motos Varios

Un día en las carreras

Holaca!

¿Pensábais que ya estaba todo dicho? Pues no. A petición popular, creo que voy a retomar esto del weblog. Amos padentro…

Como saben ya becarios, profesores y demás chusma de GSyC, Victor ha adquirido recientemente una flamante motocicleta de segunda mano, con lo que entra en el selecto club de… eeh… bfff… ¡personas que tienen una moto! ¡ooooooeeeeeee oooooeeeee ooeeeeooooo!

Durante el proceso de obtención de su permiso (que Victor tendrá como un mes de carné ahora) y mientras se decidía por una moto, Victor y yo hemos comentado mucho y hablado de que si el examen era así, de que si las motos son asá y otros muchos temas que incumben a la audiencia motera. Muchos tan profundos y específicos como que si el cuero es de macarras o de moteros clásicos, si el medio carenado es más molón que el carenado entero, si “se vale” hacer uves y ráfagas desde un escúter, esas cosas realmente importantes.

Yo sabía que los modelos de moto que le interesaban a Victor eran ya potentillos, importantes, de bastante cilindrada y muy molones. De hecho, había visto fotos de la moto que finalmente había escogido y tenía una pinta estupenda. Pero una cosa es ver fotos y otra muy distinta es llegar y ver esto encadenado a una farola del parking del departamental:

Si no me equivoco, es una Suzuki SV650 de 2004.

Según llegué, pasé muy despacito por su lado para verla bien, aparqué a Victoria unos metros más allá (mirando hacia otro lado para que no se acomplejara) y le eché otro vistazo a pie. Pensé -no está mal- y subí al departamental. Al pasar por el despacho de Victor, le di la enhorabuena por la adquisición y tras unos minutillos de charleta empezamos a bromear sobre cambiarnos la moto un rato más tarde. Como Victor es así de majo, así lo hicimos. En un ratillo muerto esa misma tarde y justo antes de que el se marchara bajamos al parking, dispuestos a dar una vueltecilla por Móstoles.

Para el que no lo sepa, los moteros novatos no podemos conducir motos demasiado potentes durante los dos primeros años de carné. Concretamente no podemos coger motos de más de 250 centímetros cúbicos ni de más de 27 caballos. Cuando alguien compra una moto que supera estos números, tiene que limitarla mecánicamente y llevarla así hasta que cumpla con la antigüedad.

Pues bien, mientras bajábamos Victor me comentó que “todavía no la había limitado”. Con lo cual, estamos hablando de un chisme de 650 centímetros cúbicos reales y 72 caballos de potencia en total, con 170 kilos de peso y un régimen de aceleración tal que hace que la moto pueda ponerse a 100 en segunda.

Ante estos datos, podría haber mostrado un poco de respeto, pero el motero macarra que hay en mi es un animal indómito, lleno de instintos, garra, un aguerrido aventurero que apaga su sed de asfalto a base de octanos y apuradas de vértigo… o eso creía yo.

Hay que tener cuidado con las reducciones -me dijo Victor-, esta moto se clava mucho al bajar de marcha. Yo asentía con la cabeza mientras pensaba -el novatillo este me va a dar a mi lecciones, a mi que soy el motero del GSyC, el terror del asfalto, el Caballero de Olmedo sobre ruedas, el Halcón Callejero, el Starsky de las rectas y el Hutch de las frenadas… amos hombre…

Lo primero que hice según me subí fue calarla.

Después de eso, tuve que hacer contorsionismo para colocar todos los pies y todas las manos donde deberían ir. Tras encajarme en ese chisme, sentí como si hubiera vuelto a nacer y no porque hubiera encontrado la moto de mis sueños, sino porque estaba en posición fetal de nuevo. La forma del manillar, el asiento y las estriberas de esa moto te obligan a adoptar la posición “a pincho” desde el mismo momento en que te subes. Yo, como vengo del pachorrismo del custom y mi moto no tiene sillín ni asiento, que tiene sofá, pues no le veía la gracia, pero ahora entiendo el porqué.

Victor cogió la mía y salió del parking despacito delante de mi. Para los que no lo conozcan, la salida del parking de nuestro departamental da a una recta de unos 300 metros tras la cual hay una curva a izquierdas y luego la puerta de la verja y una rotonda, ya fuera del recinto de la escuela.

En cuanto me vi en esa recta, detrás de Victor, pensé -voy retocerle la oreja a la burra y a darle una lijada del 15 al Victor, a ver si es verdad que este chisme corre tanto. Fue pensarlo y darle un golpe de puño al tema este… y en ese preciso instante se me pasaron una serie de cosas por la cabeza. Lo que viene a ser, por orden cronológico:

  • Que era demasiado joven para morir.
  • Que los de Suzuki se equivocaron con el nombre de la moto. En lugar de siglas estúpidas, SV-pollas, se tenía que haber llamado Cohete Infernal.
  • Que ahora entendía porqué Victor había atado la moto a la farola, se ve que si no lo hace, se escapa.
  • Que según veía por el retrovisor, Victor se iba haciendo cada vez más pequeñito. Llegué a pensar que se había parado, aunque solo me lo parecía.
  • Que la recta no era tan larga.
  • Que la curva no estaba tan lejos.
  • Que Victor no sólo tenía razón con lo de que era complicado reducir, sino que además, si eres lo suficientemente tonto, al intentarlo puedes hacer culear a esa bicha como una perra viendo cómo se acerca más y más la cuenta.

Conseguí controlar la situación y terminar la curva, para pararme en la puerta de la escuela en frente de una rotonda a esperar a Victor. Cuando este llegó a mi altura, le dije algo así como -Victor tio, mola un montón tu moto, pero es un poco tarde y no creas que me apetece dar una vuelta muy larga. Voy a llegar a la siguiente rotonda y volvemos al parking ¿te parece?-.

Para ser sincero lo que tenía que haber dicho es algo como -¡Victor! ¡Viiiiiiictor! Este chisme está poseído, me he cagado encima y tengo las pelotas como dos Ferrero Rocher. Voy a dar la vuelta y a volver al parking de donde nunca debí salir montado en este caballo pálido de la muerte, cual jinete del apocalipsis ¿te parece?- Pero vamos… que es que a veces piensas en decir una cosa y te sale otra un poco diferente.

Desde entonces, ya nada es igual. Mi moto me mira raro y yo ya no soy el mismo. No es que no disfrute con ella, pero algo ha cambiado y ella lo sabe. He estado con otra, más excitante, más atrevida, más… no sé.

Puede que lo nuestro dure un año más, pero nunca se sabe. Dentro de 11 meses se acaba mi limitación…