Monthly Archives: January 2007

Varios

Post Intimista


Probablemente el post en el que más muestro mi interior…

Abrazo doy.

Varios

Post Corto

Meñique roto.

Abrazaco.

Varios

Los Números, como tu y como yo

Hola.

Parece que voy a volver a escribir una auténtica chorrada…

No hay problema, son mi especialidad.

Bien, al tema. Charlando con Ixra y Juanjo, les comentaba que hacía tiempo que quería escribir sobre algo en mi weblog. El tema en cuestión, es:

Esas ideas estúpidas e infantiles, que adquieres de niño, y que a pesar de que ya eres mayor y hace tiempo que sabes que son estúpidas, no puedes evitar que permanezcan en tu mente y te asalten de vez en cuando en la intimidad.

Yo tengo muchas de estas ideas. Cosas que interpretas mal de crío y que ahora comprendes bien, pero que en tu subconsciente todavía guardan además de la verdadera, una explicación totalmente enfermiza. O bien cosas que adquieren para ti un sentido extraño o una connotación bizarra.

Para ir al grano, os voy a comentar un ejemplo claro:

Para mi, los números del 0 al 10, tienen personalidad propia.

Es cierto, no lo puedo evitar. Los veo como si fueran personas. De hecho, podría describirlos perfectamente. Los he ido conociendo con el tiempo.

¡Que coño! Os los voy a describir…

Todo un Personaje el Cero

Pobre cero. Parece que lo estoy viendo ahora mismo. Ahí, con su gorra azul, sus mejillas coloradas y su mirada de perro pachón…

El Cero no es muy alto. No tiene mucha presencia. Tiene un claro sobrepeso, pero no le preocupa. No le gusta el deporte. Decidió hace mucho tiempo que no le interesaba. No se le daba bien, como tantas otras cosas, y no le gusta hacer cosas que no se le dan bien. Eso estropea su ya habitualmente baja autoestima. Los otros números no suelen advertir su presencia muy a menudo. El se queda por ahí detrás, sin hacer mal a nadie. Tan solo reparan en él cuando se ríe sonoramente de algún comentario, que sin duda el resto, no ha encontrado tan gracioso. Cuando habla es un poco metepatas y por regla general resulta inofensivo para cualquiera.

No se le dan muy bien las mujeres. Ellas le cogen cariño con rapidez, pero nunca lo consideran como una pareja potencial. En cambio se pasan la vida contándole sus penas con otros números más macarras. El Cero escucha y consuela con sabias palabras. En el fondo sabe que el podría hacer feliz a cualquier mujer. Pero,- ¿quién tiene arrojo suficiente para declararse en estos tiempos que corren?- piensa El Cero.

En fin… un buenazo. Todo un personaje El Cero.

Dejará Para los Demás la Pena y la Gloria

¡Aaaaaah! El Uno…

El Uno es un crack. Es el puto amo, el que parte la pana, el que corta el bakalao… ¡¡el namber güan!! Si, al menos eso dicen todos… ¿No?

El uno es joven, apenas tiene 23 años. Nació guapo, muy guapo. Alto, musculoso, de sonrisa perfecta, con unos dientes blancos alineados y los ojos azules como el Mar Caribe. Las chicas suspiran a su paso y los varones se cuestionan su heterosexualidad. Vamos, un efebo… Además, tiene un gran corazón. Es sin duda, un buen tipo. Todo le va bien. Es buen estudiante y está sacándose su carrerita, es un gran deportista, tiene una novia preciosa y sus padres le han comprado un coche bonito. La vida le sonríe y él sonríe de vuelta. Es lo que mejor sabe hacer.

El Uno tiene carisma, aunque él no comprende muy bien porqué. La gente le quiere, le cree y le sigue. En realidad… tampoco es que le sigan mucho, porque El Uno no es muy emprendedor, y aunque nunca se queja, tampoco le gusta tener responsabilidades. Aunque pocas veces se da cuenta de lo que representa para los demás, porque… El Uno no es muy listo. En realidad, no tiene mucho de aquello que algunos han dado en llamar inteligencia emocional. El Uno está bien relacionado, pero nunca ha tenido amigos muy íntimos ni ha entendido muy bien a su novia. En el fondo no le preocupa demasiado,- todas las mujeres son un poco raras, -piensa El Uno.

Su chica le pone los cuernos con un tipo que no se lava nunca, los perros le ladran y los que él cree sus mejores amigos no harían nunca nada importante por el. Además, no es el favorito de su abuela y cuando va de visita al pueblo, no suele gustar a las viejas que toman la fresca en la plaza… La novia, los amigos, la abuela Del Uno y las viejas de la plaza del pueblo, hace tiempo que se dieron cuenta de que esos preciosos ojos azules dibujan una mirada distraida y vacía.

El Uno en el fondo da lástima. Conseguirá un buen trabajo y le irá bien, eso seguro. Pero dejará para los demás la pena y la gloria.

Son Muy Buena Gente

Al Dos es difícil verle el pelo, a no ser que seas cliente habitual de su tienda de artículos de montaña. Es un tipo enjuto, alto, fibroso y de barba cerrada. Le encanta la escalada y cualquier cosa que se haga en contacto con la naturaleza. No sale mucho por las noches. En cambio pasa días enteros con su pareja y sus amigos paseando por la sierra. Conoce el campo, le gustan los animales y es un tipo encantador. No suele abrirse mucho, por no decir nada. Es difícil conocerle bien, pero mientras tardas en llegar muy dentro de su corazon, siempre encuentras signos de que lo que queda por ver, es positivo.

El Dos vive con una chica mucho más joven que el. No es muy guapa, pero es igual de coherente que el y comparten una visión de la vida muy parecida. Es posible que algún día piensen en tener hijos. No ahora, quieren viajar todo lo posible antes. Una vez los tengan, los criarán muy bien y crecerán siendo muy independientes. Han sopesado la idea de dejarlos crecer solos en el monte,- así aprenderán a ser más resueltos que los otros niños -piensa El Dos.

En el fondo, siempre he visto al Dos como una pareja. Son muy buena gente.

El Tres es tu Vecino

El tres es un tipo moreno de pelo engominado. Es de estatura media, de complexión media y en general tiene un aspecto sospechosamente normal, puede que algo gris. Viste traje azul por motivos de trabajo y tiene un poco de caspa (puede que incluso algunas escamaciones de soriasis) en los hombros. No llama la atención, es normal.

Es simpático, pero al resto de la gente le cuesta darse cuenta. Se dedica en cuerpo y alma a su trabajo (es contable) y no tiene demasiados amigos. Eso si, los que tiene le aprecian y le llaman para tomar cerveza los sábados y los domingos. Además, juega en un equipo de futbol sala. Una de las pocas cosas que hace para intentar mantener a raya su ya incipiente barriguita cubierta de pelo. Nada importante, es la liga municipal. No se le da demasiado bien ni demasiado mal, pero es muy entregado.

El Tres empieza a tener miedo de quedarse soltero. Ha tenido un par de novias. Con una estuvo cerca de irse a vivir a un piso. Pero al final se dejaron. Son cosas que pasan. Siguen siendo amigos. Ella hace tiempo que está viviendo con otro. El todavía no ha encontrado a nadie. Más que eso, no ha follado desde hace dos años y eso empieza a preocuparle. Cada fin de semana intenta salir por ahí con más ilusión y en el fondo no ha perdido la esperanza. El problema es su curro, que le absorbe mucho y además está seguro de que no se mueve por los ambientes adecuados. Últimamente está pensando en marcharse de putas. Lo tiene todo previsto. El plan es intentar conocer una prostituta que le guste y se gane su confianza y entonces ofrecerle un pacto para follar una vez por semana. Podría estar bien. Hace tiempo que lo tiene todo pensado, pero al final, nunca se atreve. En el fondo no le gusta la idea.

El Tres es tu vecino.

Un Dechado de Virtudes

El 4, el 8 y el 10 son la misma persona, pero en diferentes etapas de su vida.

Si, a ver si me explico. Un 4, un 8 y un 10 determinados, son tres instancias diferentes de la misma persona, en tres momentos diferentes de la vida de esa persona, pero que coinciden en el espacio-tiempo. Algo así como cuando el Marty Mcfly de 1985 se cruza con el Marty Mcfly de 2015 en Regreso Al Futuro II.

¿Quiere esto decir, que si matas a un 4, su 8 y su 10 correspondiente se desvanecen poco a poco, haciéndose transparentes mientras el 4 agoniza, para desaparecer finalmente junto a el, dando lugar a una paradoja espacio temporal de futuros alternativos?

No lo se.

En cualquier caso, pongamos que los 4’s tienen unos 25 años, los 8’s tienen como 45 o así y los 10’s tienen unos radiantes 65 años, barba y pelo blanco y cara de buenazo. De hecho, físicamente los cuatros, ochos y dieces son realmente atractivos. Cada uno dentro de su edad, claro.

El Cuatro tiene un aspecto desenfadado. Barba de dos días, que le sienta de maravilla, mirada limpia, sincera y segura y una media sonrisa que suele llevar con alegría y que contagia a la gente con la que habla. Para el cuatro, todo resulta fácil, parece que tiene un don para no cagarla nunca. Cae bien a la gente y las chicas que llegan a conocerle un poco se vuelven locas por el. Es un joven profesional que parece que lleva años en su ramo y gracias a su buen hacer se le respeta y se le reconoce como tal. Enseguida ha conseguido hacer una pequeña fortuna con una idea novedosa, y pronto empieza a vivir de los beneficios de sus negocios, sin tener que dedicarle todo el día. Es por esto que el cuatro siempre tiene tiempo para sus amigos, sus aficiones, viajes… etc. Ha tenido muchas novias, pero parece que últimamente está empezando a adquirir cierto grado de compromiso con una antigua amiga.

El Ocho es un tipo estupendo. Un hombre de aspecto fuerte y caballeresco. Educado, atento, divertido e inteligente. Hace tiempo que no se preocupa lo más mínimo ni por el dinero, ni por el trabajo (entre otras cosas, porque le ha ido muy bien) y ha conseguido desterrar de su mente prácticamente cualquier atisbo de pensamiento neurótico. Es sencillamente feliz. Tiene una familia que le adora y vive centrado en educar a sus hijos lo mejor posible. Al menos, tan bien como le educaron a el. Su mujer se mantiene estupenda, como siempre, y siguen tan enamorados como el primer día.

El Diez es un abuelito entrañable para sus nietos y un patriarca ejemplar para su familia. Ha conseguido mantener unida a su familia a lo largo de los años y a través de las penurias que a todos nos tocan. Ahora rebosa felicidad y pasa los días viajando con su mujer. Aunque siempre vuelven de vez en cuando a la ciudad, porque no pueden pasar mucho tiempo sin ver a los nietos, que son su debilidad. A menudo se reúnen toda la familia para pasar el día juntos en el estupendo jardín de su casa. Como aquel domingo de primavera en el que el Diez presidía una enorme mesa al aire libre. Habían conseguido reunirse todos sus hermanos, sobrinos, hijos y nietos. Los niños jugaban y los mayores charlaban animadamente, en la sobremesa.

El aroma de cafés e infusiones, el sol que le calentaba la cara y la sensación de haber cumplido en la vida llenaron al Diez de paz. Por un segundo, pensó que no habría diferencia entre ese preciso momento y una eternidad en el paraíso.

Gatuno y Chaquetero

Siempre he tenido sentimientos encontrados respecto al 5. Como diría Ramón Trecet, el Cinco es capaz de lo mejor y de lo peor.

Supongo que será porque está ahí, en medio, que no se sabe si suma o resta. El caso es que no me da buen rollo. El Cinco en general, es chaquetero. Siempre navega al viento que mejor le conviene y por lo general no mira por nadie más que por él. Tampoco es que pueda hacer gran cosa aparte de eso, porque la verdad es que tiene pocas luces.

El Cinco es un hombre de mediana edad, enjuto, delgado y de mirada esquiva. Miente cuando le conviene y suele ser bastante difícil hacerle cambiar de opinión cuando no le interesa. La experiencia que ha obtenido de la vida le ha hecho así, un poco individualista y aprovechado. -Yo no voy a ser siempre el que pringa- piensa el Cinco. No es mala persona. Generalmente te puedes llevar bien con él, y su familia, amigos y compañeros de trabajo lo quieren y lo respetan. Pero también es cierto que nunca nadie espera gran cosa del Cinco.

El Cinco es ese tipo un poco capullete, que finge que no te ha visto venir y le da al botón de cerrar la puerta del ascensor. Cuando por fin levanta la mirada aun a sabiendas de que va a encontrarse con la tuya y finalmente te ve, hace un pequeño amago de tapar el sensor infrarrojo, pero una vez más hace como que no lo encuentra. De todas maneras, su gesto te hace salir de tu asombro y reaccionas a tiempo para meter la bolsa que llevas en la mano, entre las dos puertas deslizantes y consigues que se vuelvan a abrir. Entonces pasas y el Cinco balbucea una extraña disculpa con cierta gracia y esboza una agradable sonrisa. Entonces piensas- bueno, es majete… aunque un poco capullete.

Nunca sabes por dónde te va a salir.

El Mecánico que Finge ser Despistado

Conozco un Seis que trabaja de mecánico en mi pueblo. Vas una tarde a llevarle el coche porque le pasa cualquier chorrada. Pongamos que te toca cambiarle las pastillas de freno y reparar un elevalunas. Le llevas el coche, le vas comentando lo que le pasa, y él, con su mono lleno de grasa y su cara de alobao te dice a todo que si mientras camina alrededor del coche mirándolo como con sorpresa y dándole de vez en cuando pataditas a las ruedas. Mientras lo mira, tiene tal cara de asombro, boquiabierto y con la mirada perdida, que te dan ganas de decirle -si, esto es aquello que llaman… coche.

Pero el Seis sabe muy bien lo que hace. Tomarte el pelo, y como un maestro.

Cuando vas a recogerlo, ha cambiado los amortiguadores, ha tintado las lunas y te ha puesto tapicería de leopardo. Entonces le dices, -oye mira perdona, que es que yo te había traído el coche para cambiar las pastillas y porque no funcionaba este elevalunas.

Entonces el se lleva las manos a la cara, empieza a resoplar y dice -joeeee… si es verdad, es que tengo una cabeza…- Se tranquiliza de repente, se recompone y continúa -No hay que preocuparse, la tapicería te la regalo, que es que la vi en el desguace y pensé que le quedaría bien a tu coche. Lo de los amortiguadores, ahí se quedan, porque la verdad es que ya te hacían falta, que se notaba que ya te hacía un poco el barco el coche en paso por curva. Pero me vas a tener que pagar el tintado de las lunas y si te esperas ahí un poquito, te soluciono lo del elevalunas… chavalote.

Pasados unos segundos (cuando te recuperas) reaccionas y le dices -oye ¿y los frenos?- A lo que el Seis te contesta -Los frenos los tienes de puta madre, te aguantan diez mil kilómetros mas… eso sí, no fuerces mucho, si ves que tal, porque que pun que pan y tal…

En fin, un crack.

Dos Hijoputas de Cuidado

Esos son El Siete y El Nueve. Si te cruzas con ellos, no dejes que su máscara de cordura te engañe. Son dos auténticos hijos de puta del quince. El tipo de persona que nadie debería tener como progenitor o como pareja.

El Siete y el Nueve no se conocen, pero si se toparan el uno con el otro, se caerían bien. Viven a tan solo mil metros en linea recta el uno del otro, pero el anonimato de la gran ciudad les distancia todavía más. En realidad, no dejo de ver al Siete y al Nueve como almas gemelas. No son la misma persona, pero son un calco el uno del otro. Físicamente atractivos, pero tampoco demasiado. Lo justo para pasar desapercibidos cuando les conviene sin dejar de tener cierto toque exótico, por lo verde de sus ojos y su pelo ensortijado.

Publicistas, trabajan cada uno en una agencia diferente y los dos son buenos en su trabajo. No tienen el reconocimiento de sus compañeros, que más bien les tienen miedo, pero sin que nadie sepa muy bien cómo, han llegado muy alto en la empresa. Tal vez el suicidio de un compañero del Siete, que se ahorcó en su despacho y el accidente de coche de una compañera de despacho del Nueve (con la que mantenía una tórrida aventura) les haya ayudado a escalar puestos. Pero bueno, esas cosas pasan ¿no?

Tanto el Siete como el Nueve, son muy locuaces, convincentes y no les tiembla un solo músculo cuando mienten. Tampoco les importa hacerlo si con ello van a obtener cualquier clase de beneficio. ¿Porqué no? Si ambos están convencidos de que son un ser superior. ¿Para qué regirse entonces por las normas del resto de la gente? Son incapaces de pedir perdón o de decir lo siento cuando han hecho daño a alguien. Básicamente porque no lo sienten. No sienten culpa o remordimientos. ¿Pedir perdón a eso? ¿A esa cosa? No gracias. Eso no es para ellos. Solo puedes tener capacidad de empatía si ves a los demás como personas. Pero cuando solo son cosas… ¿qué sentido tiene ponerte en su lugar?

El Siete ha salido de casa para dar un paseo. El olor del antiguo inquilino empieza a molestarle. Todavía le sorprende que nadie haya echado en falta a ese asqueroso calvo de mierda. Bueno, no pasa nada. Ahí donde está no molesta demasiado. Total, nunca usa esa habitación… De todas maneras, el olor tiene al Siete de mal humor. Es de noche, no hay mucha gente por la calle, le apetece darle una paliza a alguien. Si, algo de ejercicio y porqué no admitirlo, en realidad le divierte. Aquel borracho del abrigo gris… podría valer.

El nueve vuelve a casa después de un largo día de trabajo y una velada de diversión. Quizá haya cometido ciertos excesos. No debería haber bebido tanto. Al final, perdió el control y tuvo que hacer que se callara. Es una pena, porque follaba de puta madre, ¿pero es que no podía dejar de reirse? No la aguantaba cuando se lo pasaba tan bien. Todavía tenía el cuchillo ensangrentado en su bolsillo, jugueteaba con el mientras caminaba. Qué cara de idiota tiene ese tipo que viene de frente. Merece morir.

En Resumen

Creo que esto de los números se me ha ido de las manos 😛

Bueno, antes de que me echéis a los perros, deciros que si, que ya me he dado cuenta de que para mi los números son todos hombres. No es que discrimine a las mujeres, es que así es como mi mente enferma los ha ido dibujando a lo largo de los años. Además, me caen mejor los números pares. Se nota ¿no?

Bueno, aquí lo dejo. Sé que este no es un post típico mío, pero ya que retomaba esto, he probado con un experimento. Ya me contaréis qué os ha parecido. Prometo volver con algo más light… noticias moteriles seguramente 😉

Hasta entonces…

… Abrazaco!