Hay dos tipos de moteros…

… los que se han caído y los que se van a caer.

Ese es el dicho popular. Lo he oído mil veces y lo he visto otras tantas escrito en foros de Internet.

De hecho, si buscas exactamente esa frase en google, el primer resultado soy yo mismo. Aparece en un comentario de ánimo que dejé en el blog de Majesty 125, cuando ella relataba su última caída urbana. Afortunadamente sin consecuencias graves.

Bueno, pues … se me hace raro contarlo, pero resulta que esta tarde he cambiado de tipo de motero:

Así es, esa foto ha sido tomada esta tarde en el puerto de Canencia, entre Miraflores de la Sierra y Canencia, unos 10 segundos después de mi primera caída.

Una pena. Ya había lidiado con Navacerrada, Cotos, Morcuera, cafelito en Rascafría y … estaba a punto de irme a casa por las carreteras más tranquilas que pasan por Manzanares, cuando un par de viejos de Miraflores de la Sierra me dijeron que “arriba del puerto de Canencia estaba muy bonito”. Unas cuantas curvas más, no pueden hacer daño, pensé.

Bien, pues esta:

No la negocié bien 🙁

Cuando quise darme cuenta estaba haciendo un recto (podéis ver la frenada) y al instante siguiente, estaba haciendo la croqueta.

Nada más levantarme, me inspeccioné durante 5 segundos. Estaba entero. Después pasé otros 5 segundos de agobio pensando que me había cargado mi flamante moto nueva. Acto seguido tomé la foto de la moto caída. Es estúpido ponerse a hacer fotos en un momento así, pero creo que prácticamente todo lo que hice en los siguientes 2 minutos no tuvo sentido alguno 😛

Levanté la moto como si fuera una pluma, aunque ahora mi espalda me está recordando que pesa 180 kilos. Tal vez me duele de la caída, no lo se. No se nada. No me enteré de nada.

Me recompuse. Estaba entero. Solo una leve quemadura en la pierna derecha. La moto estaba sorprendentemente bien parada. No arrancaba. La miré una y otra vez. En efecto, estaba intacta. Ni siquiera se había rayado. Un alivio.

Seguía sin arrancar. Llamé al seguro, me mandaban una grúa. Me fumé 5 cigarros. Me quité la chaqueta (cumplió, aunque no hubo arrastre, por fortuna), me puse la chaqueta. Me senté en el guardarraíl del que me había librado por metro y medio y finalmente colgué la chaqueta en una señal. Me levanté, tomé más fotos. Me preguntaban los coches al pasar. No hice parar a nadie. Estaba bien y la grúa en camino. Solo agradecer que no hubiera pasado nada peor.

Me fumé otros 5 cigarros.

Pensé bastante si llamar a casa o no. No quería alarmar a mis padres. Al final llamé y hablé con mi madre. No os vais a creer lo que me dijo cuando terminé de contarle la historia. Al ver que estaba bien, me soltó un “bueno hijo, eso son experiencias de la vida. Da gracias a que no ha pasado nada y vuelve tranquilo que te hago la cena”. No histerismo. No enfados. No susto. Nada. Solo mi madre es capaz de lo que es capaz solo mi madre. No solo es la mejor madre que podría tener un motero, es la mejor madre y punto pelota. Mención honorífica para mi papá, que también tiene pasado motero.

Mientras esperaba, se me ocurrió llamar a mi taller. Me explicaron que la moto no arrancaba debido a que el sensor de vuelco corta la corriente al motor cuando la moto se tumba. Me dieron la solución, quitar la batería y esperar.

Me fumé otros 5 cigarros.

La moto arrancó. No parecía tener desperfectos aparentes. Hice comprobaciones. No había pérdidas de combustible, aceite o refrigerante. Las luces todas bien. Los intermitentes también. El cambio también… Por un momento pensé en esperar a la grúa. Finalmente bajé en la moto hasta Canencia (pueblo). Al ver que todo estaba en orden, anulé la grúa.

El resto de la tarde. Un gris viaje de vuelta a casa, donde lo único bueno es que las pocas gotas que cayeron no podían llegar a considerarse lluvia. Durante el camino de vuelta, cansado, asustado y nervioso, advertí un levísimo desvío en las barras de la horquilla. Espero que mi mecánico me confirme que no es grave.

Creo que es todo lo que me apetece hacer hoy. Solo dar las gracias a mi suerte (a mi flor en el culo) que ha permitido que mi plan de hacer descenso de cañones mañana en Cuenca y el resto de planes de mi vida futura, no se vean afectados 🙂

Estamos bien. Rafaela leve desviación de horquilla, Teo leve quemadura en pierna derecha. Creo que eso es todo lo que me apetece escribir hoy. Mañana madrugo (conduce Carlos).

Os quiero a todos.

Beso cósmico y abrazo sideral.

Ráfagas…

5 Comments

  • Teresa
    June 10, 2007 - 6:56 am | Permalink

    Hola, Teo! Me alegro que no haya sido nada, ánimo y no pierdas nunca esa maravillosa flor en el culo que tanta falta nos hace para seguir adelante. Un beso y otro para tu madre que tanto sentido común demuestra. Vss.

  • Anonymous
    June 10, 2007 - 9:22 pm | Permalink

    Un tio tan grande no puede hacerse daño, antes rompe el suelo!

    Vaya experiencia, que la siguiente te haga salir tan bien parado.

    luis

  • Alejandro
    July 5, 2007 - 3:30 pm | Permalink

    Un sustillo de vez en cuando es bueno para no confiarnos demasiado. Además así tienes historias para contar a los nietos.

    Por cierto te tengo que contar la movida con los de Intermoto. Si tienes algún problema medio serio con la Kawa te recomiendo Taller Oficial Kawasaki ANGEL DIAZ, c/ Ordoñez 2 de Madrid.

  • Anonymous
    July 17, 2007 - 4:42 pm | Permalink

    Ei primo,
    me alegro que todo fuera solo un susto.
    Son cosas que pasan y enriquecen. Yo debo ser muy rico pues con las bicis me llené de cicatrices.
    A disfrutar que son dos dias.
    Arcadi

  • Eva
    September 1, 2007 - 1:51 pm | Permalink

    ¡Qué susto! a mi me dan canguele las motos, no lo puedo evitar, pero me encantaría un día coger una, a ver si me atrevo… 🙂 mientras tanto, mi “peyó” me lleva al fin del mundo!! 😀

  • Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *