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Opinion Varios

Internet y tu cerebro: The Shallows

The Shallows

El Libro en Cuestion, sujetado por mi.

Hace poco que he terminado de leer The Shallows, de Nicholas Carr (en inglés, 13,35 € en Bookdepository).

Como profesional de las telecomunicaciones y profuso usuario de redes sociales e Internet, hace tiempo que doy muchas vueltas a cómo Internet es capaz de cambiar qué cosas de nuestro alrededor. A saber: nuestra sociedad, nuestra política, nuestra economía, nuestra manera de relacionarnos… etc.

Pero poca atención había prestado a cómo Internet puede llegar a cambiarnos a nosotros, a los que la usamos. Al menos a los que la usamos de manera continua y constante, para nuestro trabajo y para nuestro ocio, para nuestro aprendizaje y para nuestra expresión. Y es que desde hace años y poco a poco, Internet está en más y más facetas de mi vida.

Y bien entonces, ¿cómo está Internet cambiando el modo en que pensamos, leemos y recordamos? Pues este es precisamente el subtítulo y el tema principal del libro de Carr. Libro que, si eres usuario medio de Internet y sobre todo si trabajas en ella o a través de ella, te recomiendo totalmente.

Hace poco hablaba con una compañera de trabajo, Isabel, y entre otros temas, me comentaba preocupada sobre cómo creía que Internet le estaba estresando, le ponía nerviosa y le sumía en un caos organizativo lleno de interrupciones y distracciones. Siendo algo más joven que yo y viniendo de unos estudios de Filosofía, mucho más analógicos que los míos, tal vez para ella resultara más evidente el drástico cambio que había experimentado al pasar de usuario medio de Internet a trabajar en las TIC. Mientras que para mi había pasado inadvertido y había ocurrido poco a poco a lo largo de los años. Había achacado un poco esos cambios a mi adaptación a la vida profesional, no a mi adaptación a la vida en la red.

Pero la realidad, cuando lo pienso detenidamente y me hago auto-examen sincero, es que he experimentado ciertos cambios en mi vida que no me gustan y tal vez estaba equivocado respecto a sus causas. Cada vez leo menos y más despacio. Cada vez me cuesta más concentrarme en tareas profundas, como escribir o programar y cada vez soy más proclive a aceptar interrupciones y distracciones. Al mismo tiempo, tengo más cosas nuevas que hacer, pero me organizo peor. Me come el desorden mental, salto de una tarea a otra sin completar ninguna y a menudo me encuentro perdiendo el tiempo en Internet con cosas que me aportan muy poco.

Isabel me habló del artículo de Carr, Is Google Making us Stupid, que más tarde habría de dar lugar al libro. Leí el comienzo y tras unos párrafos, me sentía identificado como pocas veces antes y entre otras cosas… porque me costó leerlo hasta el final!

Y es que una de los síntomas de la reprogramación neuronal que Internet lleva a cabo en nuestros cerebros es esa, la de hacernos adictos a la novedad, la de obligarnos a buscar el estímulo nuevo incluso antes de consumir el actual. Por eso a veces saltamos de una web a otra, sin siquiera llegar a leer los artículos completos.

Una vez me hice con el libro, me obligué a leerlo con una atención especial y no solo me he visto identificado por completo, sino que además creo que he aprendido mucho sobre Internet, sobre nuestra sociedad de la información y sobre mi mismo.

El flujo de información que más o menos sigue el libro es el siguiente:

Comienza con una introducción al problema en sí, de cómo tendemos a distraernos y como algunas personas empiezan a ser conscientes de ello. Identifica los cambios que según Carr se están generando en nosotros gracias a nuestra manera de aceptar una Internet sin límites ¿Te sientes adicto a la novedad? ¿Te cuesta concentrarte en tareas profundas? ¿Te permites interrupciones digitales, twitteras y facebookeras? ¿Alguna vez te has acostado a las mil haciendo un youtubechainwatch? Pues que sepas que no estás solo. Este hombre te va a contar tu vida porque te conoce como si fuera un loro que llevas en el hombro desde hace años.

Tras un par de capítulos introductorios, se introduce la noción de plasticidad cerebral. Que básicamente consiste en el hecho de que el cerebro, como se sabe fehacientemente solo desde hace pocos años, es mutable y continúa siéndolo durante toda la vida. Al contrario de lo que se solía pensar. Seguidamente, comienza un argumentadísimo e hiperdocumentado repaso a la historia de las herramientas de la mente. Técnicas, conceptos e invenciones intelectuales que de un modo u otro han calado en nuestros cerebros hasta el punto de modificarlos a través de su uso y gracias a esa plasticidad de la que hablamos: mapas, relojes, la escritura o la aparición de la imprenta. Hitos todos ellos con una influencia brutal en nuestro desarrollo como sociedad, que Carr va repasando haciendo un especial hincapié en el libro, que considera un poco la piedra angular de la trasmisión cultural y el desarrollo intelectual. Para cuando su cronológico recorrido llega a Internet, incluye también un pequeño capítulo comparándola con los libros en muchos aspectos.

A partir de aquí, en el capítulo “The Juggler’s brain” es cuando realmente vas a poder entender qué está haciendo Internet a tu cerebro y por qué no tiene por qué ser necesariamente bueno. Se describen los mecanismos que se ponen en marcha cuando pasamos tiempo en Internet y los cambios neuronales que se generan poco a poco. Se comparan con las cosas que tenemos menos tiempo para hacer o que simplemente sustituimos y cuyas consecuencias dejamos de disfrutar ¿Cuándo fue la última vez que estuviste realmente concentrado en algo (un libro, un puzzle, un dibujo) durante 4 horas seguidas?

Deterioros en los procesos de aprendizaje, problemas derivados de la multitarea, falta de atención, ansiedad, mermas en nuestra capacidad creativa, descenso de nuestra capacidad de comprensión lectora y expresión escrita… y un sinfín de pequeños peajes que van creando intelectos más superfluos. Más superficiales (shallows), mejores en nada y mediocres en todo.

Para cuando descubres (puede que con preocupación) que este es uno de los libros más interesantes que has leído últimamente, y que está transmitiéndote información que de algún modo necesitabas para entender esa perpetua locura de luces y colores en la que se ha trasformado nuestra interacción con la red, resulta que a Carr todavía le queda tiempo para poner a caer de un burro a Google, sentar cátedra sobre el funcionamiento de la memoria humana y cómo toma parte en la inteligencia y la intelectualidad y para hacer una pequeña incursión en la historia de la inteligencia artificial.

No solo me parece un libro estupendísimamente documentado, muy bien argumentado y muy entretenido. Es uno de esos libros que te ayudan a entender lo que te rodea y el por qué de las cosas. Siendo esta vez, que la cosa es Internet. Si acaso le sacaría la pega de que da pocos consejos concretos para intentar disminuir los efectos nocivos de la hiperconexión en la que vivimos. Puede que Carr se lo haya guardado para su próximo bombazo… 😉

Personalmente y para terminar, recomiendo total y completamente este libro si trabajas en las tecnologías de la información o eres un usuario habitual de Internet y las redes sociales. En mi caso, tal vez sea el empujoncito que estaba necesitando para poner orden a mi vida digital.

Para saber más, Nicholas Carr, entrevista y bio en Think Big.