Software Libre Trabajo

New Beginnings: I am joining Igalia!

caras igalia

Some portrais of Igalian workers in the Coruña office

Finally my job search has come to an end! I am writing this from Coruña at the offices of my new company: Igalia.

I will not be working in Coruña. I just came here for a two day kick off meeting, signing the contract, setting up accounts and tools and meeting some of my co-workers. Tonight I will be back home and from now on I will be working from home where I already set up a nice office-like environment in one of my rooms.

Igalia is a very young company full of talented hackers coming from the open source software world. The principal work areas here are:

Obviously this is just a simplistic view. If I had to show you how neat the focus of the company is and how talented the people I meet here are, I would need more than a blog post 😉

My main duties here will be helping with R&D lines and subsidies, specially in National and European programmes and trying to help in the organisation of future editions of the Master on Free Software, as well as other training opportunities.

Since no one is too far from technology here at Igalia and I recently started playing around with Android, I am also joining a working group on Android strategies. Where we will explore business opportunities around it. And finally, I will also help with the communication side, elaborating
contents/news for the web site when needed.

I will be working remotely from home, but I will try to visit the offices often. And I hope I can make myself useful in the organisation, that is built around values and philosophies that I like and admire.

Opinion Software Libre

Nuevos Comienzos: Android

CursoAndroid

Libro de Reto Meier, incluido en el precio del curso.

Estas semanas han estado llenas de nuevos comienzos y de noticias sobre próximos nuevos comienzos. Parece que mi periodo sabático va a dar a su fin y mi vida va a cambiar en varios sentidos. De momento todos positivos. No me puedo quejar 🙂

Pero no adelantemos acontecimientos, ya habrá tiempo de contar más cosas. Hoy quiero centrarme en Android y el curso de programación que acaba de empezar en la Rey Juan Carlos y al que estoy apuntado.

Para el que haya estado viviendo debajo de una piedra los últimos tres años, Android es el sistema operativo para dispositivos móviles de Google. Está basado en Linux, es software libre y a diferencia de otras muchas iniciativas que quedaron por el camino, está experimentando un crecimiento imparable y tiene ya una presencia muy grande en el mercado. En estos días se ven informes que lo colocan ya en primera posición de cuota de mercado en USA, por delante de iOS (el sistema operativo de los iPhone) y de RIM (el de las Blackberry). Es lo que tiene el tener a Google detrás.

De momento llevamos dos sesiones y tengo la sensación de que me va a venir muy bien en todos los sentidos. En el terreno personal, es una buena oportunidad de desoxidar algo mis habilidades técnicas. Tanto tiempo trabajando entre correos electrónicos, reuniones, propuestas e informes ha dejado un poco aletargado mi geek interior y había llegado a un punto en el que ya no sabía si hacía menos trabajo técnico porque no me gusta o había perdido la ilusión porque ya no lo hacía. Sea como fuere (ya veré si lo averiguo), de momento me está gustando hacer el curso de Android y espero poder sacar tiempo en casa también para jugar con algunas otras cosas en las que llevo tiempo pensando. Porque aunque era un secreto a voces que no estaba haciendo trabajo técnico en LibreSoft, nunca ha dejado de ser una pequeña espina clavada en mi amor propio. Tampoco consiste en convertirse de repente en el mega-hacker, pero no está de más mantenerse en forma 😉

Espero poder sacarle algo de partido en el ámbito profesional. Tampoco pretendo convertirme en desarrollador de aplicaciones Android, pero se abren ante mi nuevas perspectivas profesionales (más sobre esto, la semana que viene) en las que a corto plazo me pueden venir bien conocimientos sobre el mundo de Android y sobre sistemas para dispositivos móviles en general.

Mi primera impresión sobre Android, Google y los modelos de negocio que se promueven en el ecosistema es conservadora y sin una carga fuerte de opinión, porque todavía no me considero un experto. La sensación que tengo respecto a la comunidad de desarrollo es que se trata más bien una comunidad de desarrollo de aplicaciones. Pero la comunidad para el desarrollo del sistema en sí, que se lleva a cabo prácticamente 100% in-house por obra y bajo control de Google, no da la sensación de ser exactamente como otras comunidades de software libre.

En estos tiempos de community management, outsourcing, crowdsourcing y demás zarandajas 2.0 está muy de moda decir que hay una comunidad alrededor de tu producto… y la hay alrededor de Android. Pero me da la sensación de que no al estilo clásico. Para muestra, un botón: el tedioso y burocrático proceso de aceptación de parches, que parece que no acaba de facilitar la tarea a los colaboradores.

Opinion Varios

Internet y tu cerebro: The Shallows

The Shallows

El Libro en Cuestion, sujetado por mi.

Hace poco que he terminado de leer The Shallows, de Nicholas Carr (en inglés, 13,35 € en Bookdepository).

Como profesional de las telecomunicaciones y profuso usuario de redes sociales e Internet, hace tiempo que doy muchas vueltas a cómo Internet es capaz de cambiar qué cosas de nuestro alrededor. A saber: nuestra sociedad, nuestra política, nuestra economía, nuestra manera de relacionarnos… etc.

Pero poca atención había prestado a cómo Internet puede llegar a cambiarnos a nosotros, a los que la usamos. Al menos a los que la usamos de manera continua y constante, para nuestro trabajo y para nuestro ocio, para nuestro aprendizaje y para nuestra expresión. Y es que desde hace años y poco a poco, Internet está en más y más facetas de mi vida.

Y bien entonces, ¿cómo está Internet cambiando el modo en que pensamos, leemos y recordamos? Pues este es precisamente el subtítulo y el tema principal del libro de Carr. Libro que, si eres usuario medio de Internet y sobre todo si trabajas en ella o a través de ella, te recomiendo totalmente.

Hace poco hablaba con una compañera de trabajo, Isabel, y entre otros temas, me comentaba preocupada sobre cómo creía que Internet le estaba estresando, le ponía nerviosa y le sumía en un caos organizativo lleno de interrupciones y distracciones. Siendo algo más joven que yo y viniendo de unos estudios de Filosofía, mucho más analógicos que los míos, tal vez para ella resultara más evidente el drástico cambio que había experimentado al pasar de usuario medio de Internet a trabajar en las TIC. Mientras que para mi había pasado inadvertido y había ocurrido poco a poco a lo largo de los años. Había achacado un poco esos cambios a mi adaptación a la vida profesional, no a mi adaptación a la vida en la red.

Pero la realidad, cuando lo pienso detenidamente y me hago auto-examen sincero, es que he experimentado ciertos cambios en mi vida que no me gustan y tal vez estaba equivocado respecto a sus causas. Cada vez leo menos y más despacio. Cada vez me cuesta más concentrarme en tareas profundas, como escribir o programar y cada vez soy más proclive a aceptar interrupciones y distracciones. Al mismo tiempo, tengo más cosas nuevas que hacer, pero me organizo peor. Me come el desorden mental, salto de una tarea a otra sin completar ninguna y a menudo me encuentro perdiendo el tiempo en Internet con cosas que me aportan muy poco.

Isabel me habló del artículo de Carr, Is Google Making us Stupid, que más tarde habría de dar lugar al libro. Leí el comienzo y tras unos párrafos, me sentía identificado como pocas veces antes y entre otras cosas… porque me costó leerlo hasta el final!

Y es que una de los síntomas de la reprogramación neuronal que Internet lleva a cabo en nuestros cerebros es esa, la de hacernos adictos a la novedad, la de obligarnos a buscar el estímulo nuevo incluso antes de consumir el actual. Por eso a veces saltamos de una web a otra, sin siquiera llegar a leer los artículos completos.

Una vez me hice con el libro, me obligué a leerlo con una atención especial y no solo me he visto identificado por completo, sino que además creo que he aprendido mucho sobre Internet, sobre nuestra sociedad de la información y sobre mi mismo.

El flujo de información que más o menos sigue el libro es el siguiente:

Comienza con una introducción al problema en sí, de cómo tendemos a distraernos y como algunas personas empiezan a ser conscientes de ello. Identifica los cambios que según Carr se están generando en nosotros gracias a nuestra manera de aceptar una Internet sin límites ¿Te sientes adicto a la novedad? ¿Te cuesta concentrarte en tareas profundas? ¿Te permites interrupciones digitales, twitteras y facebookeras? ¿Alguna vez te has acostado a las mil haciendo un youtubechainwatch? Pues que sepas que no estás solo. Este hombre te va a contar tu vida porque te conoce como si fuera un loro que llevas en el hombro desde hace años.

Tras un par de capítulos introductorios, se introduce la noción de plasticidad cerebral. Que básicamente consiste en el hecho de que el cerebro, como se sabe fehacientemente solo desde hace pocos años, es mutable y continúa siéndolo durante toda la vida. Al contrario de lo que se solía pensar. Seguidamente, comienza un argumentadísimo e hiperdocumentado repaso a la historia de las herramientas de la mente. Técnicas, conceptos e invenciones intelectuales que de un modo u otro han calado en nuestros cerebros hasta el punto de modificarlos a través de su uso y gracias a esa plasticidad de la que hablamos: mapas, relojes, la escritura o la aparición de la imprenta. Hitos todos ellos con una influencia brutal en nuestro desarrollo como sociedad, que Carr va repasando haciendo un especial hincapié en el libro, que considera un poco la piedra angular de la trasmisión cultural y el desarrollo intelectual. Para cuando su cronológico recorrido llega a Internet, incluye también un pequeño capítulo comparándola con los libros en muchos aspectos.

A partir de aquí, en el capítulo “The Juggler’s brain” es cuando realmente vas a poder entender qué está haciendo Internet a tu cerebro y por qué no tiene por qué ser necesariamente bueno. Se describen los mecanismos que se ponen en marcha cuando pasamos tiempo en Internet y los cambios neuronales que se generan poco a poco. Se comparan con las cosas que tenemos menos tiempo para hacer o que simplemente sustituimos y cuyas consecuencias dejamos de disfrutar ¿Cuándo fue la última vez que estuviste realmente concentrado en algo (un libro, un puzzle, un dibujo) durante 4 horas seguidas?

Deterioros en los procesos de aprendizaje, problemas derivados de la multitarea, falta de atención, ansiedad, mermas en nuestra capacidad creativa, descenso de nuestra capacidad de comprensión lectora y expresión escrita… y un sinfín de pequeños peajes que van creando intelectos más superfluos. Más superficiales (shallows), mejores en nada y mediocres en todo.

Para cuando descubres (puede que con preocupación) que este es uno de los libros más interesantes que has leído últimamente, y que está transmitiéndote información que de algún modo necesitabas para entender esa perpetua locura de luces y colores en la que se ha trasformado nuestra interacción con la red, resulta que a Carr todavía le queda tiempo para poner a caer de un burro a Google, sentar cátedra sobre el funcionamiento de la memoria humana y cómo toma parte en la inteligencia y la intelectualidad y para hacer una pequeña incursión en la historia de la inteligencia artificial.

No solo me parece un libro estupendísimamente documentado, muy bien argumentado y muy entretenido. Es uno de esos libros que te ayudan a entender lo que te rodea y el por qué de las cosas. Siendo esta vez, que la cosa es Internet. Si acaso le sacaría la pega de que da pocos consejos concretos para intentar disminuir los efectos nocivos de la hiperconexión en la que vivimos. Puede que Carr se lo haya guardado para su próximo bombazo… 😉

Personalmente y para terminar, recomiendo total y completamente este libro si trabajas en las tecnologías de la información o eres un usuario habitual de Internet y las redes sociales. En mi caso, tal vez sea el empujoncito que estaba necesitando para poner orden a mi vida digital.

Para saber más, Nicholas Carr, entrevista y bio en Think Big.