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Humor Varios

Partido Épico

Hola,

Hoy el artículo no es mío. Voy a pegar tal cual me ha llegado, un correo de mi amigo Guillermo, ex-URJCiano y compañero de canchas, narrando con maestría nuestro último partido en la cumbre de la liga municipal de baloncesto de Alcorcón.

No he cambiado ni una coma.

Va por ti Gui!!

El partido del domingo merece una crónica. Aunque sea corta por falta de tiempo.

Jugamos contra Vieja Guardia, terceros en la competición. Como se preveía por los emails que habíamos intercambiado durante la semana, Pueblo de Brunete, último en la clasificación, se presentaba con 5 jugadores. Ellos estaban 12.

No nos amilanamos. La estrategia era clara. A trote cochinero durante todo el partido. Si quieren correr que corran. Dicho y hecho. A trote cochinero y defendiendo lo justo. Y las cosas empezaron a funcionar. Tras los primeros 10 minutos, no les habíamos dado más de 2-3 puntos de ventaja y al final de la primera mitad aún estábamos en el partido.

Ellos esperaban agazapados a que nos fueran flaqueando las fueras. La imagen que se divisaba desde el banquillo visitante era dantesca. En el intermedio yacíamos en el suelo de la cancha con los brazos en cruz esperando en vano que se concentrara el oxígeno en esa zona de la cancha.

La Vieja Guardia se había conjurado durante el descanso. Esto no podía seguir así. Saldrían con sus mejores hombres, jugadores curtidos en ligas de nombres femeninos (EBA) y patrióticos (Nacional). Presionarían a todo campo. El Pueblo de Brunete era fiel a sus principios: trote cochinero el resto del partido. Las energías están justas.

El tercer cuarto fue clave. Aguantamos su embestida y a pesar de que cedimos algunos puntos de ventaja, seguíamos dentro del partido. El aro lo veíamos grande. Entraba todo… Y así íbamos, cuando le pitaron a Alfredo la 5ª falta personal a falta de 4 minutos. Con 3 o 4 puntos en contra, la suerte pintaba oscura. Pero, el Pueblo de Brunete, forjado en mil batallas resurgió y sólo can 4 jugadores en cancha llegamos al último minuto uno abajo. Y dos tiros libres para Teo, el de los quiebros vertiginosos, el de la mano templada. El primero adentro, y el segundo… bueno, lo tiró a fallar para conseguir llegar a la ansiada prórroga. Próroga no, no nos torturéis más – se oyó decir a algún jugador de Brunete. 4 jugadores exhaustos contra 5 + 7 de banquillo. La lucha parecía desigual.

Y el comienzo no fue mejor. A los pocos segundos de empezar la prórroga una falta clarísima no señalada a favor nos hace protestar con cierto descontro. La consecuencia nefasta: técnica a Guillermo por un lado, descalificante a León por otro. Cuatro tiros libres para ellos y posesión. Brunete se queda con 3 jugadores en pista. En el tiempo muerto, Teo nos informa: “me he roto. No puedo correr. La pierna no me responde. Para mí, ya hemos ganado”. “No te preocupes Teo, si no puedes quédate en el centro de la zona. Te necesitamos más en defensa”.

Los siguientes 4 minutos forman parte de la historia del Pueblo de Brunete. Los rebores nos caían todos a nosotros. El aro se hacía grande. Todo entraba. Cundía el pánico en la Vieja Guardia. Varios triples, tiros libres y entradas estratosféricas después, sonaba el final del partido con un punto de ventaja a favor nuestro. Varias personas que estaban esperando a que comenzara el siguiente partido comentaban: “hacía muchos años que no veíamos algo así”.

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Genial Guillermo… todavía se me saltan las lágrimas!!

Solo añadir, que Luis todavía tuvo fuerzas para tirar una cacha perfecta a uno mientras le intentaban hacer falta para detener el crono en lo últimos instantes de la prórroga y que a mi me han diagnosticado rotura fibrilar en el isquiotibial derecho, lo que me mantendrá lejos de las canchas un par de semanas.

El equipo, somos una máquina perfectamente engrasada que ha costado mucho calibrar. Me siento orgulloso de pertenecer a esta escuadra y de remar al lado de tan buenos hombres surcando el océano de las ligas municipales de baloncesto… allí donde la pugna nos lleve… allí morirán los valientes!!!

Arriba Brunete!!

Varios Viajes

Un viaje ssstupendo

Bien bien…

Bueno, como algunos ya sabéis, el fin de semana pasado (del 17 al 21) la URJC decidió mandar a sus equipos de baloncesto masculino y femenino (en adelante EM y EF respectivamente) a Londres, no se sabe muy bien a qué. Pero el caso es que nos lo pasamos muy bien. Este post va especialmente dedicado a los que estuvieron allí, pero espero que mis lectores habituales (los dos mil o tres mil que son) también se entretengan un rato. Bueno, ahí voy…

JUEVES

Salíamos el jueves por la tarde. Quedamos en el aeropuerto un poco antes de la hora de salida para ir organizándonos, facturar y demás. Una vez hechas las presentaciones entre el EM y el EF, comenzó una especie de gimkana para embarcar. Un proceso largo y tedioso que incluía colas, registros y tener que enseñarle el DNI a todo aquél que llevara gorra. Creo que nunca había enseñado el DNI a tanta gente en un solo día. En serio, hubiera merecido la pena grapárselo en la frente. Entré en los servicios en la zona de espera para embarcar y me descubrí a mi mismo enseñándole el DNI a una señora de la limpieza por inercia.

Una vez en el avión descubrimos que había dos personas que no se callarían ni debajo del agua. Una era el comandante del vuelo, que le tenía apego al micro y la otra era Laura del EF, que no tenía micro pero si muuucha cuerda. El vuelo sin sobresaltos y el aterrizaje también. Después, carrera de trolleys hasta el underground y atraco a mano armada en las taquillas. Llegar al hotel en metro nos iba a costar 3,70 libras por persona (algo más de 600 de las antiguas pesetas). ¿Qué le íbamos a hacer?, así que pusimos el cul… estooo… pasamos por el aro y sacamos los billetes.

El viaje en metro dio lugar a la primera escisión del grupo. En el primer trasbordo ocurrió que no todos viajábamos en el mismo vagón (eramos 26? en total). Un grupo reducido, capitaneado por Luis, viajaba aparte. No había problema, porque por las ventanillas del metro, podías hablar de un vagón a otro. Recuerdo que alguien se asomó al vagón en el que iban, para avisarles de que la próxima parada era la nuestra. Pero no se si su mensaje caló lo suficiente, debido a que durante el trayecto se había estado bromeando sobre cuándo había que bajarse. El caso es que cuando llegamos a la parada en cuestión, unas 20 personas nos bajamos del tren y nos quedamos mirando a la puerta del otro vagón, de la cual debería salir el resto de la gente. Pasaban las décimas de segundo tan despacio como sólo pueden pasar mientras esperas que 6? compañeros bajen del tren a tiempo arrastrando sus bolsas de viaje y abriéndose paso entre la maraña de gente, pero de ahí no salía nada. En eso que se asoma Luis (que pensaba que todavía faltaba una parada) y nos echa una mirada incrédula. No dijo nada, pero yo leí en sus ojos: “a mi no me la dais, nos estáis gastando una broma. Falta una parada.”. Mientras todos le hacíamos aspavientos para que se bajaran, el se quedó ahí, petrificado. Entretanto, Ángela (que iba en el grupo escindido) se había percatado de la situación y se había dicho a si misma que ella no se quedaría ahí, ¡no esta vez!. Cogió su equipaje (todas sus bolsas) y tiró con fuerza atravesando una barrera de gente pasando por las mismísimas narices del impávido Luis y franqueó las puertas del vagón el en preciso instante en que estas comenzaban a cerrarse, sin tan siquiera despeinarse. Si eso no es echarle coj… coraje, que me lo expliquen. Al final resulta que el grupo escindido llegó antes al hotel. Tal vez Luis conocía un atajo y por eso pudo mantener la sangre fría… que nos lo explique el.

Llegada al hotel, reparto de habitaciones, ducha y a buscar algo para cenar. Mientras dábamos una vuelta por los restaurantes cercanos fuimos literalmente succionados por un tipo bajito y moreno hacia el interior de un minúsculo restaurante italiano.- Somos un huevo -le decíamos, pero el tipo insistía- si si, lo que sea, padentro tos -dijo en un perfecto inglés. Pensábamos que no íbamos a caber, pero aquel restaurante resultó ser una caja de sorpresas. En primer lugar, fuimos acomodados en un coqueto sótano de mierda al que se llegaba por unas escaleras de las de a uno. Mientras bajábamos, por un ligero instante pensé que iban a hacer una snuff movie con todos nosotros, pero luego no resultó tan mal. Tras duras negociaciones en varios idiomas se acordó el precio de la cena y el contenido del menú. Por el mismo precio tuvimos cena y espectáculo, porque el cocinero resultó ser un showman. Solo le faltó cantar y bailar.

Después de cenar, todo el mundo a la cama, que al día siguiente había que madrugar. Roberto era mi compañero de habitación… ¡y de cama!. Si amigos, de cama también. Creo que las chicas no, pero los integrantes del EM teníamos habitaciones dobles con una sola cama. La cosa no pasó de lo anecdótico, al menos en nuestra habitación, que por otros no pongo yo la mano en el fuego. A la hora de acostarnos, entró en escena esa especie de complicidad entre machos que permite que dos chicos tengan esta conversación con la mirada:

ChicoA: Bueno… pues hay que acostarse y solo hay una cama.
ChicoB: Pues si… menos mal que es bastante grande, ¿no?.

Pausa dramática…

ChicoA: Vale, yo el lado izquierdo y tu el derecho. Y que corra el aire.
ChicoB: Si si, que corra que corra…
ChicoA: Mariconadas ni una eh!
ChicoB: Exacto! No he venido yo aquí para chorradas…
ChicoA: Bueno pues eso…
ChicoB: Si si…
ChicoA: Pues ala!
ChicoB: Pues venga!

Acto seguido ChicoA y ChicoB se hacen un ovillo cada uno en un extremo de la cama y se quedan inmóviles durante toda la noche, no sea que haya un roce involuntario y se despierten nuevos instintos. No sé Roberto, pero yo no había dormido tan en el borde de una cama en mi vida.

VIERNES

Viernes por la mañana (a las 6 de la mañana) salida hacia Cambridge. Lo primero que haríamos allí sería jugar contra los equipos de baloncesto de la University of Cambridge. Primero los chicos y luego las chicas. La evolución y resultado de los partidos es lo de menos (recordemos que en UK el baloncesto no es muy popular). Lo importante es que lo pasamos bien. Cabe mencionar que el equipo de Cambridge tenía un italiano que la metía para abajo con la poll… estooo… con suma facilidad y un inglés que nos clavo 6 triples de unos 9 intentos si no recuerdo mal. Por nuestra parte, Roberto les enseño (a la tercera) cómo nos las gastamos los de la URJC y yo les hice un clinic de tiro libre, para que aprendan.

Después de jugar, algunos miembros del equipo contrario se ofrecieron a llevarnos a comer a sus Colleges. Como éramos muchos, tuvimos que separarnos. A mi me tocó ir a Downing College donde Boris fue el anfitrión. Boris es croata, 28 años, licenciado en sicología y estudiante en Cambridge de su segundo doctorado, jugador de baloncesto y crack en sus ratos libres. Antes de llegar al comedor, a Oscar le llamaron la atención por pisar el césped y Boris nos explicó que solo los profesores pueden atajar por el césped. Es curioso, pero así es. Mientras que ellos pueden pisar el césped, los alumnos han de dar rodeos por los caminos de gravilla. Aunque esto no nos quedó del todo claro, porque más tarde comprobamos que hay zonas donde todo el mundo puede pisar el césped incluso dentro de los Colleges. En fin, curioso.

Durante la comida nos comentó que estaba aprendiendo Español y nos demostró que era perfectamente capaz de hacerse la picha un lío con su nombre, el de Doris, el español y el inglés. Cuando Doris le dijo que ella se llamaba Doris, Boris pensó que lo querían rebautizar y se resistió como un campeón. Allí estuvieron los dos porfiando un buen rato:

Doris: Yo me llamo Doris.
Boris: No, yo me llamo Boris.
Doris: No no, digo que yo me llamo Doris.
Boris: Aquí el único Boris que hay soy yo y además no es Doris, es Boris.
Doris: Ya se que tu eres Boris, pero yo soy Doris.
Boris: Que no es Doris pesada, que es Boris… (estas españolas que tarugas son, pensaría)

El pobre pensó que nos reíamos de el y durante un instante puso cara de estar hasta la po… estooo… puso cara de desconcierto.

Después de comer bastante bien (desde luego a años luz de la cafetería del campus de Móstoles de la URJC) por bastante poco dinero (entre 2 y 5 libras que es barato para ser Inglaterra), nos reunimos todos otra vez en un embarcadero del río Cam.

Resulta que en Cambridge es típico “to go punting on the river Cam”, que básicamente consiste en subirse a una especie de góndola y empuñar una pértiga con la que empujar el fondo para poder maniobrar y dar una vuelta por el río. Esta era una buena manera de perder el tiem… estooo… pasar la tarde y algunos del grupo lo hicieron. A mi me hubiera gustado también, pero como éramos muchos y había mucho que ver en poco tiempo, acabamos separándonos y yo me decidí por marcharme en otro grupo que iba a dar un paseo a pie por los Colleges. Una vez más Boris (la enciclopedia humana) nos hizo de guía y nos enseñó los sitios más típicos: St Johns College, Kings College Chapel, luego Trinity Street hasta el Trinity College, atravesamos el Rose Crescent Walkway… ¿ves Chema para qué sirve apuntar las cosas hijo?.

Boris nos dijo que el Trinity College, donde estudió Newton, era la institución con más dinero del reino unido después de la casa real. Por lo visto los Colleges en Cambridge no son ni mucho menos lo que en España entendemos por colegios mayores. Son como grandes instituciones con las que la gente se identifica antes que con la universidad. Sus integrantes se ayudan entre ellos y no aceptan el ingreso de cualquiera. Además resulta muy caro vivir y estudiar en uno de estos Colleges. De media unos cinco millones de pesetas al año incluyendo estudios y alojamiento, si no entendí mal. La cifra aumenta si tomas como referencia Colleges con más prestigio.

En un mercadillo que encontramos a la salida de Rose Crescent Walkway nos entró un arrebato de Cambridge-manía y compramos siete cachazo de sudaderas de Cambridge, prácticamente todas iguales (si, qué pasa, somos así de originales). Al tipo del puesto donde las compramos se le saltaban las lágrimas,- el pan de mis hijos!! el pan de mis hijos!! -repetía. Yo compré una, por supuesto. Allí nos despedimos de Boris y emprendimos la marcha de vuelta al polideportivo Kelsey Kerridge donde habíamos jugado por la mañana y en frente del cual había una idílica explanada con césped para tomar el solecito y descansar mientras llegaba el autobús.

De vuelta en London todo el mundo estaba derrengao, como dice mi madre. El cansancio se apoderaba de todos nosotros y la mayoría decidimos no salir demasiado aquella noche. Las chicas cenaron por su cuenta y los chicos emprendimos una expedición en busca de algún restaurante de comida rápida. Cena de pie en el McDonalds y otra vez al hotel.

Montamos la fiesta en las habitaciones y yo personalmente lo pasé muy bien, muy buen rollito, muchas risas, anécdotas… No tenía ni idea de que se podía pedir tanto hielo al servicio de habitaciones y armar tanto escándalo sin que te echaran de un hotel, la verdad.

SABADO

Sábado por la mañana viaje odiseico a las instalaciones deportivas donde nos enfrentaríamos a los equipos de la University of London Union, situadas a unos tres cuartos de hora de metro y tren. La tónica de los partidos fue un poco la misma que el día anterior. Si bien cabe destacar que aquí es donde jugaba Guillermo mientras estuvo viviendo en Londres, y eso le dio un toque más emotivo. De hecho, Gui no pudo resistir la tentación de volver a vestir la camiseta de la ULU y desertó de nuestras filas para jugar con ellos. No paraba de decir- Como os ganemos… me voy a estar riendo… como os ganemos… -pero eso no ocurrió, Gui. Os dimos por cul… estooo… os ganamos nosotros!.

En esta ocasión nos arbitró Danny Globber que protagonizó la anécdota del encuentro al presentarse tarde y sin silbato. En cuanto consiguió un pito, lo utilizó mayormente para pitar con el culo y demostrar que solo había leído el capítulo del reglamento donde cuentan que no se puede estar más de tres segundos en la zona. La nota negativa del encuentro fue la lesión de Luismi. El carismático veterano de la URJC sufrió un esguince en un vibrante lance del juego (mientras sacaba de fondo) donde tuvo un encontronazo consigo mismo del que salió bastante mal parado. Mal asunto. Se acabó el partido para el, pero todavía dio mucho juego.

Tras el partido. De nuevo tocaba dividirse. Luismi no podía caminar así que algunos se ofrecieron para acompañarle en taxi al hotel. El resto de la expedición se dividió a su vez entre gente que pasaría por un pub a tomar una pinta y gente que se iba al hotel directamente. Yo acabé en el grupo que pasaba por el pub, como no. El equipo de la ULU nos acompañó y nos dio cháchara. Estuve charlando un rato muy largo con un tipo canadiense que acabó por pagar mi pinta. Fue muy amable, pero ya ni me acuerdo de cómo se llamaba.

En el momento de estar nosotros en el pub, estaban dando por la tele un Inglaterra-Escocia de rugby. Era una locura. Cada vez que pasaba algo en la pantalla la gente se ponía a gritar y nosotros no nos enterábamos de nada. El Chema y yo decidimos en aquél momento que íbamos con Escocia y que queríamos comprarnos el polo de la selección. Solo uno de los dos consiguió el polo esta vez, pero no todo está perdido…

Por la noche nos separamos de nuevo en dos? grupos para salir por ahí. Yo escogí la ruta Chinatown-Japones-Camdem. Dimos una vuelta por Chinatown, que era un hervidero de gente. Había garitos, restaurantes, tiendas… hasta vimos una panda de moteros dándole al puño en mitad de una calle y haciendo ruedas y tal, como si fueran los mismísimos Ángeles del infierno. Me hubiera gustado estar ahí con Victoria, dándole al puño y abriendo las puertas del infierno. Luego comimos en un japonés que se llamaba Wagamama. La comida no era nada del otro mundo, pero no fue caro y era un sitio agradable. Los camareros eran de lo más metrosexual y era todo modernisimísimo e ideal. Más de uno no había comido con palillos antes, pero con tesón y un par de consejos, quien más quien menos acabó llevándose la comida a la boca con ellos.

Después de cenar dimos un par de vueltas más antes de dirigirnos a Candem, la zona “de marcha” donde yo había quedado con mi primo Jaime. Jaime lleva cerca de dos años viviendo en Londres y la verdad es que le veo en contadas ocasiones. Me hacía mucha ilusión que nos sacara por ahí a tomar algo. Lo creáis o no, no hay fotos del encuentro. Así es, no se sabe quién es más tonto, si mi primo o yo. Pero el caso es que los dos llevábamos nuestras cámaras encima. Él había estado en Sabadell (de donde es originario) la semana anterior y había hecho fotos de sus hermanos y sus sobrinos. Sacó su cámara digital para enseñármelas y cuando terminó yo hice lo mismo para enseñarle las fotos que llevaba hechas en el viaje. Al terminar nos guardamos cada uno nuestras cámaras y ni se nos pasó por la cabeza hacernos una miserable foto juntos!! Estamos tontos!!.

El resto de la noche fue un poco fracaso. A las 12 nos echaron del bar donde nos acabábamos de meter (estuvimos un cuarto de hora) y después de eso, en todas partes había que pagar entrada o irse lejos o algo, así que no aguantamos mucho. Hicimos un intento de entrar de gorra en un garito, pero uno de los porteros nos descubrió y nos invitó amablemente a marcharnos a la puta calle. La escena era para verla. Estábamos acorralados por negracos de dos metros que nos hablaban a voces. Nadie se enteraba de nada. Unos ya habían entrado y hubo que sacarlos, otros fuimos detenidos en la puerta por el doble de Coolio y hubo quién pensaba que lo que querían era que usáramos el guardarropa. Después de eso, un agradable paseo nocturno en autobús y creo recordar que acabamos charlando en las habitaciones del hotel, para variar. Mientras tanto, el otro gran grupo tuvo más suerte. Nos llamaron por teléfono para ver si se nos unían en Candem, pero se olieron que no teníamos futuro, así que se decidieron por Leicester Square, creo. Acabaron siendo echados de una fiesta privada, si no me fallan mis fuentes. Pero eso mejor que lo cuente alguien que estuviera presente.

Mención honorífica a Luismi que se quedó en el hotel (tranquilo Luismi que no te perdiste nada) junto con algún otro que prefirió acompañarle.

DOMINGO

El domingo no teníamos partidos así que básicamente lo dedicamos a hacer turismo. El primer escollo era Luismi (lo de escollo con todo el cariño). No teníamos muletas y no nos dejaban sacar la silla de ruedas con la que se movía por el hotel. Conseguimos convencerles de que nos dejaran la silla para llevarla tan solo a “dar una vuelta por el parque”. Pero no les dijimos de qué parque, así que esa vuelta se convirtió en un día entero de turismo por Londres. No nos dijeron nada, estaba claro. Ni siquiera el conserje inglés, melón, idiota, ese que había. El que quiso rebañar los céntimos del autobus que era más idiota y más inglés que tolascosas. Se ve que miraban a Luismi y se enternecían. Y es que es así, ¿a quién no se le rompe el corazón de ver a esa pobre criatura con la patita rota como un cervatillo?.

Por la mañana lo primero que hicimos fue ir a Candem otra vez. Había un mercadillo ese día y el Jaime nos había recomendado que lo visitáramos. Era como el rastro pero así en plan modernillo y alternativillo. Había de todo: Cuero, artesanía, cosas para el hogar, camisetas, piedras, una tienda de malabares… no estuvo mal. Mucha gente y muy buen ambiente. Hubo un momento en el que nos reunimos todos en un puente y Oscar intentaba buscar una voluntaria para que besara a Luismi. Les contaba una historia en spanglish sobre que se curaría y echaría a andar si le besaba una inglesa. No hubo suerte esta vez, pero siguió intentándolo todo el día, en plan cansino.

Luego fuimos a Trafalgar Square, nos hicimos unas pocas de fotos y comimos por ahí. Después la ruta turística más o menos cada cual por donde le apeteció. Nos íbamos encontrando y separando a lo largo de la tarde. Yo ya había estado en Londres un par de veces antes, así que me decanté por un paseo tranquilo visitando el Big Ben, la abadía de Westmister, atravesando St Jame’s Park hasta Buckingham Palace y de ahí ya en bus a la Torre de Londres, el Tower Bridge… y poco más.

Antes de llegar al hotel, el Luis (quién sino) hizo un trompo con la silla de ruedas de Luismi y sacó el neumático de la llanta. Todo quedó en una rápida entrada en boxes y enseguida estuvo preparada para que Luismi siguiera quemando rueda.

Antes de llegar al hotel (de hecho, en la misma calle del hotel) Oscar se resistía a que Luismi se quedara sin el beso de una inglesa. Encontró a un grupo de tres chicas y se decidió a intentar por última vez la broma. El resto nos quedamos a una distancia prudencial mientras Oscar empujaba la silla de Luismi interceptando la trayectoria de las tres ciervas, que no sabían si iban a ser atracadas por un minusválido o qué. El caso es que Oscar estuvo sublime. Contó la historia de que Luismi necesitaba un beso para curarse y a una de las chicas se le ablandó el corazón. Se acercó a Luismi y le plantó un sonoro pico en mitad de los morros (chica de Luismi: que sepas que es todo inventado. Son cosas que cuento yo para amenizar, pero nada mas. El beso fue de lo más casto… qué digo beso, si no hubo beso ni nada… es todo mentira! Ahora que lo dices, si yo creo que Luismi ni salió ese día. Se pasó el día durmiendo o algo así). Luego el otro se incorporó y echó a andar… era para verlo. Creo que Luismi no fue el único que triunfó esa noche, pero eso es otra historia…

Para rematar la tarde/noche Oscar y yo nos llevamos a Luismi a ver Picadilly y alrededores, tras una infructuosa expedición en busca de un par de muletas para el día siguiente. Cenamos los tres juntos en una especie de hindú donde nos dieron unos kebapeses un tanto sospechosos. Al día siguiente Oscar y Luismi estaban tocados del estómago, pero yo lo tengo de hierro gracias al duro entrenamiento al que me somente mi madre. La cena fue una porquería, pero lo pasé muy bien aquí también.

Reunión en la habitación de Mario y Sergio (sede oficial del “torneo”) para echar el resto. Risas, copas, anécdotas… y a dormir (unos más y otros menos).

LUNES

El lunes volvíamos a Madrid, pero por la mañana hubo tiempo de dar un paseo y hacer unas compras. Formé parte de un aguerrido grupo de valientes que nos pateamos (después de calentar caminando diez minutillos en dirección contraria) el trayecto hasta Oxford Street pasando por el British Museum, luego a Carnaby Street, unas compras y de vuelta al hotel.

Luego otra vez la gimkana de vuelta al aeropuerto. Muy agradable, entre otras cosas por la compañía. Durante todo el viaje ha predominado el buen rollito y el colegueo. Desde aquí vaya mi agradecimiento al servicio de deportes de la URJC, que se ha portado sufragando la expedición y por supuesto a Guillermo y Oscar que se han currado la organización. Al resto de compañeros/as, un abrazo muy fuerte y espero que sigamos en contacto a pesar de que haya terminado la temporada. Insisto, una cena con los dos equipos no estaría mal antes de que llegaran los exámenes ¿no?. Por cierto, si alguien ha leído hasta aquí… que se lo curre ya del todo y que deje un comentario!!

Abrazacoooo!!!

Notasss: (Wendeling hija, si estás leyendo este post, déjalo ahora.)

En este post no están todas las fotos que hice y las que he puesto, las tengo a mayor resulución. Si alguien las quiere, puede cogerlas todas aquí: http://gsyc.escet.urjc.es/~teo/tmp/. También estoy alojando ahí las fotos de aquellos que me las estáis haciendo llegar. Para que las cuelgue ahí, lo más fácil para mi, es sin duda que me las traigáis en algún tipo de medio físico a mi despacho 😉. También me las podéis mandar poco a poco por correo o podría poner un ftp en algún lado para que las subais… con lo que mejor os apañeis.

Mientras se me ocurre algo mejor, he creado a petición popular un grupo de msn en: http://groups.msn.com/BaloncestoURJC. No se bien como va esto y además mi postura hacia cualquier producto de Microsoft es bastante escéptica, pero bueno, ahí está. Id dándoos de alta o lo que sea y ya veremos si sirve para algo. Si alguien quiere ser administrador, que me lo diga.

Por último, que sepáis que existe http://www.flickr.com/, y servicios similares, donde podéis haceros una cuenta y subir algunas fotos (10 megas en el caso de flickr). No es difícil pero en cualquier caso, si alguien no se apaña, que me lo diga.