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Varios Viajes

Cliffs of Moher

Holaca!

La semana pasada estuve unos días en Madrid para una reunión de proyecto. Estuvo bien ver a la familia y amigos. Además, me permitió solucionar un par de asuntillos domésticos y coger algo de ropa de invierno para continuar en mi periplo irlandés.

Pero el sábado anterior, hice una visita de ida y vuelta en el mismo día a los acantilados de Moher. Uno de los destinos turísticos estrella de Irlanda (cerca del millón de visitantes al año) y eso es lo que os voy a contar en esta entrada 🙂

(Va por ti Santi 😉

El viaje desde Limerick me llevó alrededor de hora y media. Hacía muy buen día y salí con bastante tiempo. Se llega a los acantilados unos 5 kilómetros pasado el pueblo de Liscannor. Una vez allí, llegas a un aparcamiento vigilado y al otro lado de la carretera se encuentra el centro de visitantes, de reciente construcción.

La entrada incluye el uso del aparcamiento y creo que si no llevas vehículo, es gratis. De todos modos, la única manera de llegar cómodamente a la entrada de los acantilados es en coche. Así que hay visitas guiadas en autobús desde diversos puntos de la zona. A mi me costó 2 euros (tarifa de moto) y creo recordar que un coche son 8 euros. Hay una exposición en el centro de visitantes que se paga aparte (4 euros) pero no la vi. Estuve demasiado ocupado caminando y haciendo fotos.

Los acantilados, se extienden a lo largo de unos 8 kilómetros, desde su punto más al sur en Hag’s Head, donde hay una torre en ruinas (torre de Moher) que al parecer pusieron ahí las tropas de Napoleón, hasta un poco más al norte de la torre de O’Brian, que fue construida por un altruista de la zona en 1835. En definitiva, lo que va de torre a torre 😛

La zona acotada a las visitas, que no debe ser más larga que unos 700 metros, se sitúa alrededor de la torre de O’Brian, la que está más al norte. Esta foto (típica) está tomada desde las inmediaciones del centro de visitantes, mirando al sur. Al fondo del todo, el último saliente que se ve, es Hag’s Head y si achináis los ojos podéis ver la torre de Moher.

El área visitable está claramente señalizada y vallada, pero casi todo el mundo salta cercas y desestima carteles para darse un paseo por el borde de los acantilados. Hay quién lo hace para suicidarse. No hay cifras públicas oficiales que yo haya podido encontrar, pero se habla de que cada año varios visitantes mueren al caer por los acantilados y de estos la mayoría son suicidios.

Yo tenía todo el día por delante y ganas de hacer ejercicio, así que caminé hasta Hag’s Head, donde está la torre sur. Ya os digo que según mi guía (y la wikipedia) eso eran unos 8 kilómetros (y otros tantos de vuelta) pero a mi no me parecieron tantos. Aunque puede ser, porque no suelo hacer senderismo ni nada que se le parezca y desde luego no estoy acostumbrado a calcular distancias. En cualquier caso, me tiré el día entero caminando… eso seguro 🙂

De camino, según me alejaba de ella, pude tomar estupendas fotos de la torre de O’Brian (norte)…

… y del tapiz por defecto del Windows XP™

Camino de Hag’s Head:

No estaba solo:

El camino pasa por propiedad privada, pero vamos… el dueño de la finca tendrá que resignarse, porque no le queda otra:

Y caminando, caminando…

… hasta Hag’s Head.

¿Y qué haces cuando llegas? Pues tiras unas pocas fotos y para el otro lado 🙂

De vuelta al centro de visitantes y a la torre de O’Brian.

Otra toma típica (en plan sombras chinescas), desde la torre de O’Brian mirando hacia el sur:

La ya famosa, en este post, torre de O’Brian:

Estaba cansadete ya, pero tras una parada técnica y un bocata, hacía un día tan bueno que me dije –¿Si ya me he saltado la valla para ir al sur… porqué no saltármela para ir más al norte?

Sea pues:

La luz del atardecer, sacaba unos colores muy chulos:

Pero pronto empezó a cubrirse el cielo:

De todos modos, era hora de irse. Había llegado a las 11 y estaban a punto de dar las 5. En cualquier caso, el tiempo había sido magnífico todo el día y de hecho, aguantó sin llover hasta que llegué a casa ya de noche.

¡Y hasta aquí puedo leer! El resto fue carretera y manta, nunca mejor dicho. ¿Qué más os puedo contar del día en que Teo hizo 234 fotos a la misma cosa y decidió que quería una reflex digital?

Abrazaco!

Motos Varios Viajes

Lough Gur y Adare

Saludos desde el exilio Irlandés 🙂

El sábado pasado, amaneció un buen día. Así que sin haberlo planeado mucho, decidí comer fuera. Tenía que ser algo que pudiera visitar cerca de Limerick, para ir y venir en poco tiempo, porque ya era bastante tarde cuando me dispuse a salir.

Eché un vistazo a la guía de Irlanda que tengo para ver qué podía hacer así, en medio día. Nunca me dejo desanimar por el hecho de que el capítulo dedicado a Limerick, empieza literalmente así:

(traducción)

Limerick, es indudablemente el condado menos atractivo de la costa este de Irlanda, caracterizado por un feo y gris desarrollo industrial a lo largo del Río Shannon y ondulantes tierras de labranza de interior, por ello es a menudo atravesado rápidamente por los turistas.

Pero la verdad es que por lo que estoy viendo, en un día tan radiante como el que era y en un país con un paisaje tan fascinante, se puede sacar petroleo… incluso de una zona como esta 😛

Eché una ojeada al libro y decidí que visitaría Lough Gur y Adare.

Lough Gur es un lago a unos 20 kilómetros al sur de Limerick. La palabra Lough, que significa lago, se usa en Inglés Irlandés (que no Gaélico) y viene de Loch en Gaélico.

Se ve que 3000 años antes de Cristo, ya había gente por aquí. De hecho, lo más interesante de los alrededores del lago, son según todas las fuentes que he consultado, son los numerosos restos prehistóricos que se pueden encontrar.

Aunque alcanzo a entender el significado y la importancia de los diferentes emplazamientos arqueológicos que existen aquí, yo particularmente me dejé seducir más por el paisaje en sí que por los restos, a los cuales he de reconocer que no les hice una visita exhaustiva.

Desde luego, el paisaje no parecía atraerme solo a mi. En la orilla norte del lago, hay un aparcamiento, un centro de visitantes y una zona de recreo. Era sábado y bajo un solecito muy agradable y sobre un cesped cuidadosamente arreglado, la gente paseaba y tomaba el sol, como en un parque.

El lago en sí, fue parcialmente drenado en el siglo XIX. Antes tenía forma más o menos cuadrada, pero ahora tiene forma de herradura, con una pequeña isla triangula en el centro.

El drenaje, reveló grandes cantidades de objetos prehistóricos y asentamientos.

Cerca de la orilla, se puede visitar Giant’s Grave, una tumba en forma de pequeña galería, que data de 2600 años antes de Cristo, en la cual fueron descubiertos los restos de ocho adultos y cuatro niños.

Los moteros extranjeros, apuestos, misteriosos y nómadas, somos el centro de todas las miradas a nuestro paso. Pero no creáis que hablo de pelirrojas de curvas perfectas, pétreos pechos, suaves muslos, graciosas facciones y tez tersa y luminosa…

No.

Es más bien esto:

A escasamente un kilómetro del lago, se puede visitar el Grange Stone Circle, el mejor y más grande monumento tipo crómlech de Irlanda, que es básicamente eso, un círculo de piedras.

Actualmente se encuentra en propiedad privada, pero se puede visitar. Solo tienes que abrir la puerta de la cerca, echar el dinero de la entrada en una caja que hay en la puerta y entrar. Este sistema de pago parece bastante habitual en Irlanda y en ocasiones, como por ejemplo aquí, la cantidad viene a ser prácticamente simbólica.

En sus tiempos, esta zona era sagrada. El crómlech de 113 piedras, fue construido alrededor de 2100 antes de Cristo y se asocia al dios de la cosecha.

En esta foto no sale el crómlech, pero la pongo porque me sale de la punta de la polla:

De camino a mi siguiente destino, el pueblecito de Adare, no pude resistir la tentación de parar y hacer una foto a este viejo surtidor de gasolina.

Ya se que no hago más que poner fotos de la moto, pero ¿a que esta mola? 🙂

Adare, es un pueblo también bastante cerca de Limerick, que tiene reputación de ser muy bonito.

La verdad, es que está cuidado y tiene un par de recovecos bastante agradables. Pero tampoco penséis que es muy especial. Eso si, tiene mucho ambiente, porque precisamente esta reputación hace que tenga muchos visitantes.

Precisamente, el pueblo de Adare fue embellecido a propósito por los Condes de Dunraven, antiguos terratenientes de la zona, añadiendo pintorescas cabañas rurales a principios del siglo XIX y coloridas casas modernas a comienzos del siglo XX.

La mayoría de los puntos interesantes del pueblo, se pueden ver en la calle principal. No puede uno perderse las cabañas de las que os hablo. Son muy típicas y están en un estado de conservación impecable.

Ahora mismo, sirven como atracción turística. Esta, es un restaurante coquetón, pero más bien carete:

Esta otra es una tienda boutique de lo más selecto:

El resto de elementos arquitectónicos de interés del pueblo, lo conforman sus antiguos monasterios. La antigua abadía de la orden de los Trinitarios, es ahora una iglesia católica:

Bueno, ahí os dejo. Ese fue mi sábado pasado.

Eso sí, prepararos para el próximo post, porque hoy he estado en los Cliffs of Moher. Impresionante, un día estupendo. Siempre lo recordaré como el día en que hice 234 fotos de la misma cosa y decidí que quería una reflex digital.

Un saludo.