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Varios Viajes

Ingleborough

Ayer fui de excursión a la reserva nacional Ingleborough con algunos de la escuela. A la mayoría no los conocía. Me invitó Hannah (amiga de Chris, estudiante de doctorado en la escuela) que es la que lo organizó un poco todo.

Un pequeño viaje en tren (bien pronto) y enseguida llegamos a Horton en Ribblesdale, donde empezaría nuestra caminata. Básicamente el plan era este, en las propias palabras de Hannah:

0849 train from Leeds to Horton in Ribblesdale
which gets in at 0958

Walking up Ingleborough, down the other side, to that pub which does
great pub lunches.

Depending upon how we feel after lunch there are a number of routes,
many of which take in that other pub right next to Ribblehead station.
Ranging from: walk 1 mile up the road to the next pub then get the
train home from Ribblehead.
through: go for a bit of a walk.
to: bonkers stuff, like, let’s do Whernside (another big hill).
Or, let’s walk to Dent (about 12K).

Trains back –
Ribblehead: 1549, 1742, 1917
Dent: 1540, 1733, 1908

So fancy doing something different on Thursday?

Bien, pues bajo una intermitente y a menudo intensa lluvia, eso fue lo que hicimos. Subir la montaña que véis al fondo…

… y hacernos unas foto en la atracción principal del parque: Limestone pavements. Son empedrados naturales. Una variedad del paisaje Karstico que se va formando con el tiempo con la erosión. Las rocas más resistentes afloran mientras el sedimento más debil es barrido por el paso del tiempo, creando un paisaje muy característico.

Después bajamos por el otro lado para comer en un estupendo pub mientras nuestra ropa se secaba al fuego de la chimenea (si amigos, chimenea en Agosto y un frío de pelotas). Una comida muy agradable, pero después no había muchas ganas de caminar más así que optamos por la opción más fácil que nos llevaría por carretera una milla más hasta la estación de Ribblehead y de ahí otra vez de vuelta a Leeds.

Podéis ver el resto de fotos en la página de Flickr de Hannah.

Ya hoy, un día un poco especial porque mañana empiezan mis vacaciones, así que he ido a la escuela a atar un par de cabos y he podido comer (bajo el Sol por fín) en uno de mis lugares preferidos en Leeds: St. George’s Fields. Una especie de parque/cementerio en mitad del campus. Me encanta este sitio.

Mañana, antes de salir para Londres, he quedado para comer con James, uno de mis compis de piso que ya se va para no volver. Los otros dos, Emily y Mark se han marchado esta mañana. Los tres estaban de prácticas en la misma empresa y ya han terminado, así que cuando vuelva de Vacaciones probablemente estaré solo en la resi… o me han metido nuevos compis, quién sabe!

Humor Varios

Ratas!

Ayer tuve que bajar la basura por segunda vez desde que estoy viviendo en The Tannery. No me tocaba a mi, pero Emily, mi compañera de piso sueca, no estaba muy segura de querer hacerlo ella. El porqué os lo explico en un volao.

La residencia no está mal del todo. Parece bastante nueva, los electrodomésticos están en buen estado y las habitaciones están bien. Cada inquilino tiene su propio cuarto de baño, pequeño e incómodo pero tuyo propio al menos. Además, tengo internet de gorra y desde hace un par de semanas funciona la televisión por satélite que hay en un salón común y puedo ver el canal internacional de televisión española. Aunque lo de la tele es lo de menos. Ya veía poco la tele en España, pero desde que estoy aquí, habré visto tres horas de televisión en total (contando que dos fueron en casa de Ixra en Milton Keynes).

Como habréis podido imaginar, la cocina es compartida. Y una cosa que pasa en las cocinas compartidas es que el cubo de basura se llena a una velocidad mayor de lo normal. De hecho la velocidad crece de manera directamente proporcional con el número de inquilinos.

Un día hará unas tres semanas decidí que ya había que bajarla, así que me enteré de donde había que llevarla y para allá que fui. Debajo de los cuatro bloques de pisos, hay como una especie de sótano/garage/patio donde tienen unos 20 contenedores de basuras puestos asín… todos en fila. A unos metros, están aparcados los pocos coches que hay en verano en el edificio. Para acceder a este sitio, cruzas el patio interior y bajas por unas escaleras metálicas. Según estaba bajando, sentí que algo se movía por todas partes. No alcanzaba a ver nada todavía, así que no le di importancia. Continué avanzando escaleras abajo mientras mi campo de visión se iba haciendo más y más grande y podía ver cada vez más espacio del sótano. Cuando había bajado el último peldaño, ya no me quedaba ninguna duda. Estaban ahí!! delante de mis narices!! Grises y enormes!!

Calculo que me dio tiempo a ver unas 15 ratas moviéndose por todo el garage, que no es mucho más grande que una cancha de baloncesto. Las había que corrían huyendo de mi recorriendo toda la explanada en un segundo, a una velocidad asombrosa. Las había que no se movían demasiado y se quedaban mirando, como esperando un poco a ver qué hacía yo en lugar de huir. Otras dos, estaban literalmente trepando por una rejilla metálica haciendo un asquerosísimo ruido de garras contra metal y por último cuatro de ellas me miraban desafiantes desde una diminuta mesa, sentadas en cuatro sillas e iluminadas por un flexo mientras jugaban al poker y fumaban, en una esquina del habitáculo.

Me quedé petrificado. Siempre había pensado que no tenía miedo a las ratas, pero ahora entiendo que lo pensaba porque nunca había visto algo así. Hacía nada que había terminado de leer 1984 y en ese libro, el protagonista siente odio y pánico por las ratas. En uno de los últimos pasajes del libro, se describe muy detalladamente cómo utilizan ratas para torturarle del modo más cruel. En otras partes de la obra, se describe como algunos niños de los barrios más pobres de la ciudad en la que transcurre la historia son devorados por las ratas en plena calle y justo esos pasajes me vinieron a la cabeza en ese preciso instante.

Lo peor estaba por llegar. Durante tres o cuatro segundos no me moví. Me miré a los pies y me di cuenta de que había bajado en chancletas de piscina. En ese instante imagine que si una sola de esas mierdas con patas me rozaba un pie, me moriría allí mismo y ya no sufriría mientras me devoraban.

Retomé las riendas de la situación. Los contenedores estaban a unos 4 metros de mi. Las ratas habían huido. Ya sólo podía ver a las que estaban más lejos. Así que me decidí a caminar hacia los contenedores, encontrando para mi regozijo que el más cercano a mi tenía la tapa levantada. Me acerque lo suficiente para asegurarme de no fallar y encesté la bolsa de basura en él desde un par de metros de distancia. Pensé que esto sería una buena idea, porque me ahorraba tener que caminar hasta el grupo de contenedores que sin duda sería donde más ratas había. Pero no fue tan buena idea.

Según cayó la bolsa en el fondo del contendor, tres cachazo de ratas = mierdas con patas, salieron corriendo descontroladas desde debajo del mismo, espantadas por el golpe. Una iba tan descontrolada, que casi cruza por debajo de mis piernas. Afortunadamente en el último momento se desvió y continuó corriendo descontrolada hacia otra parte. No puedo señalar con exactitud hacia donde, porque yo ya estaba corriendo y saltando despavorido en pos de las escaleras, con un repelussss que te cagas!. Salté los peldaños de tres en tres… y por fín quedé a salvo un piso más arriba en el patio interior.

Por eso cuando anoche Emily se disponía a bajar la basura, se le podía notar cierto nerviosismo. James, otro compañero de piso, enseguida le advirtió de que había ratas. Ella ya lo sabía, y confesó que por eso estaba nerviosa. Me ofrecí a bajar la basura en su lugar y aunque al principio me dijo que no, dos minutos más tarde todavía no se había decido y finalmente vino a pedirme que la acompañara. Le dije que no hacía falta, que ya lo hacía yo y así lo hice momentos después. La operación fue similar a la vez anterior, pero esta vez iba calzado y no permanecí en el sótano más de tres segundos. Fue bajar, tirar la bolsa y echar a correr mientras veía ratas moverse por el rabillo del ojo.

Ya puedo declarar oficialmente que tengo miedo a las ratas!!

Varios

Jiang Han

Hoy he tenido el placer de conocer a Jiang Han.

Jian Han es un chino muy agradable con el que he compartido casi cuatro horas de cháchara. Primero después de jugar un rato al baloncesto y luego con un par de pintas en un Pub. Ha sido una experiencia muy enriquecedora. Hemos hablado del comunismo en China, de religión, de estudios, de política, de economía, de viajes, de relaciones personales, de las diferencias físicas entre las razas… en fín, una charla muy agradable.

Estaba muy interesado en España, porque pretende pasar unos días visitándola en Septiembre, así que durante un buen rato he estado aconsejándole sobre dónde ir y qué visitar. Un tipo muy interesante, muy hablador (casi tanto como yo). Está a punto de terminar la carrera de interprete. Cristiano, en un país que se declara ateo y tiene una variedad de religiones y cultos muy extensa, aunque predominan el Budismo y el Taoismo. Hijo único, no le gusta la política de un solo hijo por pareja que se ha impuesto en China, pero lo entiende como un mal necesario en un país que con 1300 millones de habitantes alberga al 20% de los seres humanos del planeta. Deportista activo, se deshace en elogios al futbol español y se declara barcelonista a muerte. En china, el Madrid y el Barcelona causan verdadero furor, aunque por lo visto el deporte más popular es el baloncesto, en parte por el tirón mediático del fenómeno Yao Ming.

No es el primer chino que conozco por aquí y he de reconocer que son de los que mejor me están cayendo. Son gente muy respetuosa y muy abiertos. Por cierto, en Inglés también confunden las R’s y las L’s. Es decir, no siempre, pero a veces dicen cosas como Engrish en lugar de English. No lo pueden evitar, por mucho inglés que sepan siguen haciéndolo. Sencillamente hay momentos en los que no pueden diferenciar el sonido R del sonido L, porque para nosotros son “laterales” (sonidos producidos manteniendo la lengua pegada a uno de los lados de nuestra dentadura) y ellos no tienen sonidos “laterales” en sus idiomas. Digo sus idiomas, porque esto pasa en más paises asiáticos como en Japón.

He aprendido muchísimo sobre China y a riesgo de parecer pedante y cursi, tengo que decir que he aprendido mucho sobre mi mismo también.