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Humor Varios

Mi Meetic Test

Efectivamente y sí, voy a publicar mi Meetic Test

Veréis, el año pasado, antes del verano creo recordar, me hice un perfil en Meetic.es. Para los que no lo sepáis, Meetic es un portal para buscar pareja. Si no lo habéis visto nunca, se puede describir como una red social (salvando las distancias) pero con una clara (total) orientación a la búsqueda de una pareja potencial. No me voy a entretener en contaros como funciona porque es sencillo y no tiene mucho misterio. Si no lo conocéis, abriros una cuenta y echad un vistazo 😉

Estuve 6 meses echando un ojo por allí, conocí unas cuantas chicas interesantes, otras menos interesantes, pero por lo que fuera, siempre salí de las citas ojiplático, desconcertado, desternillado o hundido. Sensaciones todas ellas muy sanas y muy humanas, por otro lado. En general, lo considero una experiencia vital muy positiva, de la que aprendí mucho y muy recomendable, que me ha dejado un sinfín de anécdotas de todo tipo… pero eso amigos, es otra historia y lo que vengo a contaros hoy es sobre mi Meetic Test.

Al hacer un perfil en Meetic, rellenas una descripción de ti mismo, subes unas cuantas fotos y escribes un pequeño anuncio. Con eso y un poquito de suerte, las chicas reparan en tu perfil y echan un vistazo. Una de las (pocas) herramientas que tenías para darte a conocer un poco más (y para obtener información extra de tus pretendientas) era el infame Meetic Test.

El Meetic Test consiste básicamente en una serie de preguntas con respuesta de sí o no que podías hacerle a quien quisiera pasar tu test. Los resultados, junto con los comentarios que quisieran hacerte, llegaban después a tu bandeja de entrada. En un principio, no me llamó la atención en absoluto el asunto, porque las preguntas entre las que podías escoger eran muy sosas. Algunas eran del tipo:

“Vienen a visitarnos unos amigos y quieren fumar ¿Les dejas fumar en el salón o les obligas a salir al balcón?”

Apasionante…

Pero pasado un tiempo descubrí que (aunque tendrían que pasar por moderación) podías hacer tus propias preguntas. Hasta 20. Fue entonces cuando decidí hacer un Meetic Test… mmmmmdiferente, que obtuvo mayoritariamente buen feedback y finalmente me permitió conocer chicas más interesantes (o al menos con un sentido del humor más parecido al mío 😉

Esta es la versión íntegra y literal de aquel test:

Tu chico se queda callado y por un momento distrae la mirada ¿Le preguntas en qué está pensando y cuando el te dice que no está pensando en nada le dices que es imposible no pensar en nada, le montas un pollo impresionante y empiezas a pensar que te oculta algo (si) o le dejas tranquilo y no te intentas meter en su mente, que para eso es suya (no)?

Vais al cine. Antes de entrar, tu chico te pregunta 200 veces si te apetecen unas palomitas, pero en ese momento te das importancia y no las quieres. ¿Tienes la mala baba de esperar a que estén saliendo los primeros títulos de crédito y entonces le pones ojos de cachorrito y le pides que salga a comprártelas?

¿Utilizas a tu chico de perchero cuando entras a una tienda de ropa, dándole tu bolso y pidiéndole que sujete perchas y bolsas mientras te pruebas modelitos y le pides que te alcance “una talla más de aquella falda plisada de talle bajo y 16 válvulas… pero en verde”?

¿Te cabrea por igual que te abran la puerta y te cedan el paso como que no lo hagan, porque lo primero es sexista y lo segundo es de malnacidos (Si) o te da igual y no te cabrea nada de eso (No)?

¿Necesitas como el respirar, ver Salsa Rosa, Donde Estás Corazón, Gente… y programas similares, pero luego no te tiembla un músculo cuando comentas en una reunión de amigos que la tele es un asco y que sólo la pones para que te haga compañía?

¿Eres capaz de detener un tórrido y salvaje revolcón, sea en la fase que sea, porque recuerdas que tu chico no ha sacado la basura esa noche y chantajearle con no continuar hasta que lo haga?

Vas a una boda y ves a una chica con una bonita sonrisa, un poco más joven que tú y con mejor tipo, que lleva un vestido igual que el tuyo. ¿Aprovechas un momento de barullo para acercarte a ella por detrás y tirarle una copa de vino encima intencionadamente, pero fingiendo torpeza y pidiendo mil disculpas falsamente?

¿Podrías hablar durante horas a tu chico sobre cuán vilmente una de tus compañeras de trabajo te ha robado una caja de clips… de cuánto la echas a faltar y de lo segura que estás de que ha sido esa arpía?

¿Odias a tus padres y te pasas el día quejándote de ellos a tu chico, pero cuando él se decide a animarte a tomar algún tipo de medida para protegerte de sus inexplicables abusos, impensables en unos progenitores decentes, le dices que no se pase, que son tus padres y le montas un número por no aceptarlos como son?

¿Alguna vez has necesitado que te aparcaran el coche?

¿Dices que te gusta el mar, cuando en realidad lo que te gusta es tirarte en la playa viendo pasar a los surfistas y tomando el Sol sin hacer absolutamente nada más que ponerte negra e intentar que te dure hasta navidades?

¿Eres capaz de hacerte la digna y fingir que te cuidas mucho, pidiendo una miserable ensalada en una cena entre amigos, para luego llegar a casa y atiborrarte de yogur con miel?

¿Cuando sales por ahí y llegas a un bar con música y una pista de baile entras en “modo peonza”?

¿Cuando te preguntan si haces deporte dices que solías jugar al baloncesto y hacías gimnasia rítmica, pero que lo terminaste por dejar, cuando en realidad hace 20 años que no levantas los dos pies del suelo al mismo tiempo y apenas recuerdas aquella liga escolar de baloncesto ni la cara de tu profesora de rítmica y tienes la coordinación justa para echar el día?

¿Si un niño llora, automáticamente piensas que hay que llevarlo al hospital?

¿Conoces el nombre de 5 o más jugadores del Real Madrid de fútbol, 5 o más personajes de Los Serrano o de 5 o más concursantes de Gran Hermano?

Vas a pasar cuatro días a Viena por primera vez y al poco de llegar encuentras a unos españoles que llevan tiempo viviendo allí ¿Lo primero que les preguntas es ¿”aquí por dónde se sale”?

¿Hay algún malnacido que te trató como a un felpudo hace 10 años, pero del que te resulta imposible no seguir enamorada y con el que comparas a todos los hombres íntegros, honestos y buenos con los que te topas, para llegar a la conclusión de que no te llenan como lo hacía él… y aunque podrías salir con alguien nuevo, si apareciera este imbécil otra vez, te echarías corriendo en sus brazos?

¿Crees que decir “mis calcetines son muy calcetines” o “mi coche tiene cuatro ruedas” es obvio pero le ves un sentido transcendental y cuasimetafísico… a la frase “soy muy amiga de mis amigos”?

¿Entiendes que este Meetic Test es sólo una provocativa broma plagada de tópicos y exageraciones y te ha parecido gracioso?

Opinion Varios

El Viejo Verde

Muchos tuercen el gesto al leer a Bukowski. Otros presumen de leerlo sin torcer el gesto.

Yo no le veo tanto misterio, la verdad.

El otro día terminé de leer Mujeres, una de sus mejores obras.

Conocí a Bukowski con Erecciones, eyaculaciones, exibiciones, una recopilación de relatos. Algunos me hicieron reír y otros me mataron de aburrimiento. Pero desde luego me dio mucha curiosidad por este autor.

Es por esto que he seguido con Mujeres, que me ha parecido un libro extremadamente entretenido. Es cierto que la prosa es simple y espartana. Pero no se echan tanto de menos los adornos cuando uno se lo está pasando bien.

En esta novela, Henry Chinaski, el alter ego literario de Charles Bukowski, narra el paso por su vida de una serie de mujeres, cada cual con sus peculiaridades. Todas sufren de un modo u otro el comportamiento de Chinaski, viejo borracho, errático, impredecible, irresponsable, escritor de culto underground, misógino y misántropo en el Los Angeles de finales de los 70.

Siempre tras la coraza que protege su corazón temeroso, el borderline-esco Chinaski intenta explotar egoístamente una tras otra todas sus relaciones. No siempre lo consigue. Unas veces se enamora, otras se divierte, en ocasiones le comen los celos y de cuando en tanto sufre un poquito en la interminable sucesión de borracheras y polvos en la que se convierte su vida.

Debido a lo explícito y lo crudo de la narración y las incontables escenas de sexo y otros excesos, es fácil entender que puede haber a quién le desagrade. Pero aquellos que no se queden en la superficie, podrán encontrar en esta novela un viaje intimista por el amor, el dolor, pasando por lo más profundo de los instintos y por qué no decirlo, encontrarán también muchas lecciones sobre relaciones sentimentales.

Hay algo de tierno, humano y mundano en Henry Hank Chinaski. Algo que facilita que te identifiques con él.

Me ha parecido brillante.

“Malditas mujeres, están más allá de toda razón”

— Henry Hank Chinaski

Varios

Los Chicos Son Más Superficiales

A: Los chicos sois lo peor, osea, cuando veis a una chica ¡solo os fijáis en el culo y en las tetas!

B: Si, ¿y qué pasa?

A: Pues que sois supersimples y supersuperficiales… osea, eso pasa.

B: Ah, ¿y las chicas no?

A: No. Nosotras nos fijamos en el conjunto de la persona.

B: ¿En el conjunto de la persona? Es decir, que os fijáis en si el chico está bien en general ¿no?

A: Claro.

B: Así que no solo os fijáis en el culo.

A: Pues claro que no.

B: Ya veo… Os fijáis también en si es alto, si tiene barriga, si todavía tiene pelo (y qué camino lleva el que le queda), si tiene pelo en la espalda, si tiene la piel grasa, si le asoman pelos por la nariz (o por las orejas), si tiene patas de gallo, si tiene las piernas en X, si tiene los nudillos secos, si se muerde las uñas, si tiene los dientes perfectos, si la barba se le junta con el pelo del pecho, si sabe cocinar, si tiene los brazos torneados, si tiene dinero, si se ha puesto moreno, si tiene dinero, si viste ropa cara, si tiene dinero, si es fácil de manejar… ¿No?

A: Eh… si, estooo… más o menos.

B: Pues ten cuidado, que los chicos no nos fijamos solo en el culo y las tetas.

A: ¿Ah no?

B: No. También nos fijamos en si se sienta con clase, si sabe interpretar una ironía, si es capaz de animar una velada contando una anécdota con gracia, si es prudente al hablar de terceros, si su seguridad en si misma no le abandona con las toallitas desmaquillantes, si mira a los ojos cuando habla, si cuando sonríe lo hace también su mirada, si tiene humildad, si se quita de encima a un baboso con una frase cuidadosa, si sabe hacer el ridículo con naturalidad, si sabe guardar su espacio y el de los demás y si sigue rezumando clase, paz y seguridad aun cuando no sabe que la están mirando.

A: Eeeeeh…

B: Así que ya sabes.