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Varios

Londres Oxford

A ver. Ya me estoy retrasando bastante en un par de postssssss que quería poner sobre mis cortas pero intensas vacaciones. Voy a aprovechar un huequecillo para hablar sobre la primera parte: mi visita a Londres, Oxford incluido.

No tengo tiempo de chascarrillos ni nada similar, así que prácticamente me voy a limitar a colgar unas cuantas fotos. Me guardaré la chispa para otro post.

Bueno, pues resulta que a lo tonto esta sería mi cuarta visita a Londres. Habrá por ahí quien piense- joder, este tio tiene que conocer Londres mejor que su pueblo -pues nada más lejos de la realidad. Tampoco es que conozca mi pueblo muy bien la verdad y además soy un poco Paco Martinez Soria, que nunca me entero de na!.

La primera vez que fui a Londres fui con mis papis y estaba en la edad del pavo, así que no me enteré muy bien de casi nada. Estaba demasiado pendiente de si la gorra me quedaba mejor del derecho o del revés (esa gorra acabó sus días en el Sena gracias a Marquitos unos meses después, pero eso es otra historia).

La segunda vez que fui, fue durante el hambre-rail. Si amigos si, seguro que habéis oido hablar del inter-rail muchas veces, pero yo hice una variante que consistía prácticamente en lo mismo que el original pero muertos de hambre. Así que de lo que mejor me enteré esa vez era de donde quedaban los “buffet all you can eat” de Pizza Hut.

Mi tercera visita fue con el equipo de la universidad, y esto ya lo he contado por aquí. No os voy a decir de qué andaba yo pendiente esta vez, pero imagino que los que me conozcáis ya os haréis una idea.

Esta vez no iba de turista convencional, que va. Me iba a quedar en casa de mi primo Jaime, que vive allí desde hace unos tres años. Como se supone que ya había visitado otras veces lo más importante, esta vez me iba a alejar del turismo del mainstream, porque yo lo valgo… o eso creía yo.

El sábado nada más llegar, mi primo me llevo a una house party (una fiesta en una casa, por si hay alguien de Burgos). Estuvo muy bien. Música de todo tipo, gente de todas partes, capoeira, atuendos brasileños… muy… enriquecedor. La fiesta se prolongó hasta las mil (que en inglaterra vienen a ser las 7 más o menos, ya sabéis que no llevan el mismo horario… las mil son las 7… cosas que tienen ellos…). Pero lo mejor estaba por llegar. Un poco perjudicados, con frío y muertos de sueño, mi primo, sus amigos y yo decidimos volvernos a casa. Cogimos un autobus que habría de llevarnos bastante cerca de nuestro destino final y como nuestra parada era la última, decidimos echarnos a dormir.

Una idea cojonuda oiga. Sobre todo cuando nos despertamos y vimos que estábamos en unas cocheras del consorcio de transportes, llenas de autobuses que habían acabado su turno. Salimos de las cocheras para comprobar que efectivamente ninguno tenía la más remota idea de donde estábamos y después de unos minutos de desconcierto, frío y sueño, averiguamos qué autobus nos llevaría a casa y nos pusimos a esperar. Entre tanto, nos dimos cuenta de que no teníamos monedas para el autobus. Teníamos billetes, pero no monedas. Esto es relevante si tienes en cuenta a que los conductores de autobus en Londres no les hace ninguna gracia tener que cambiar billetes, porque se quedan sin suelto para el resto de viajeros. Así que si te plantas ahí con un billete y tienes suerte, te cobran y te dan tu cambio y punto. Si tienes mucha suerte te dejan pasar gratis. Si tienes mala suerte no te dejan subir y si tienes mucha mala suerte y el del autobus tiene ganas de tocar mucho las pelotas… entonces te pasa lo que nos pasó a nosotros.

Nos dispusimos a subir y yo iba a pagar tres viajes con un billete de diez libras (sobrarían 6 y pico). Mi primo y sus amigos pasaron por detrás de mi y se acomodaron en el piso de arriba. Yo me quedé con mi mejor cara de tonto lidiando con el conductor.

Solo tengo un billete de diez- le digo. A lo que él contesta- ok ljs you have jlsdi no coins ojdlkfja, I have no change hsñjl … jcñlks later. Mi inglés no es muy muy bueno, pero es bueno tirando a bastante bueno si lo comparas con la media nacional, pero este hombre hablaba como si tuviera algo en la boca (si, una polla… para los que estabais esperando ese chiste). El caso es que me quitó el billete pero no me daba cambio. Intenté hablar con el, pero no le entendía así que fuí a llamar a mi primo mayor y le conté el caso mientras hacía pucheros. Mi primo se mostró desconcertado (por no decir que se puso hecho una fiera) y fue a pedirle explicaciones al señor conductor (vamos, que le dio cuatro voces). El señor conductor de primeras nos invitó amablemente a abandonar el autobus, cosa que no hicimos y tras marearle un poco más, nos dijo que podríamos recoger nuestro cambio (y meternoslo por el culo despacio y amablemente, creí entenderle) cuando nos fueramos a bajar del autobus.

Nos volvimos a sentar y dejamos pasar el tiempo. Al salir nos acercamos al conductor a ver si era cierto que nos iba a devolver la pasta. Si que nos la devolvió si… casi toda. Pero en monedas de 1, 2, 5 y 10 pences y encima tuvimos que aguantarle unos pocos más de gritos y aspavientos mientras nos llenábamos los bolsillos de monedas. Más simpático el hombre…

No agarramos la cama hasta las 8 de la mañana (in the morning) y el día siguiente lo dedicamos más que nada a dormir y a quedarnos en casa de tranquis.

El lunes Jaime tenía que trabajar y yo había planeado una visita a Oxford, y ya puedo decir con conocimiento que Cambridge es mucho más bonito.

Me dediqué a dar un paseo gigantesco por el centro, viendo parques, edificios y calles. También tuve la oportunidad de estar en la librería más grande del Reino Unido, la Waterstone’s de Oxford. Waterstone’s es una cadena y por lo visto la tienda más impresionante es la de Oxford. A mi me pareció muy chula y compré un par de libros para mi y otro para mi primo (ya hablaré de libros en otro momento). Esa misma noche estuve dando un rulo por el centro de Londres (Oxford Street y Picadilly) y finalmente di el día por finalizado.

Al día siguiente quise hacer un poco de todo, así que reservé la mañana para visitar Hampstead, un barrio muy chulo al norte de Londres con un parque impresionante. Desde una colina en el parque (Parliament Hill) puedes ver impresionantes vistas de todo Londres y si te das la vuelta… puedes ver … mmm … una silla y una mesa gigantes?!?!

Por la tarde me pasé por el Natural History Museum y por el Science Museum. El primero no estuvo mal, pero al segundo ya llegué demasiado cansado (mmm… esa frase me recuerda algo).

Luego estuve un rato tirado en Hyde Park, un último paseo y rumbo a casa de mi primo. Al día siguiente partiría para Polonia, pero eso ya lo dejo para el siguiente post.

Abrazaco!!